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'Gracias
a Las Ventas, por ella fui y soy feliz...' carta de
despedida de CÉSAR RINCÓN
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Febrero 08 - 13:15
Redaccion
Una emotiva carta de
gratitud y despedida ha escrito el maestro César Rincón
para todos los aficionados y seguidores. Ahora cuando ya
es una realidad su retiro definitivo de los ruedos
recuerda que "Gracias a Las Ventas, por ella fui y soy
feliz, que es tenerlo todo. Su nombre está grabado en mi
corazón y en mi ganadería".
Ahora que me voy,
feliz de haber sido torero y de ser torero para siempre
quiero dar las gracias a todos quienes me dieron una
mano para conseguir lo alcanzado.
Gracias a Dios, que me
permitió vivir la dicha de mi profesión y me arropó en
los momentos difíciles.
Gracias a mi padre
porque me enseñó el amor al trabajo. A mi madre, que
supo darme una voz de aliento y estimularme cuando todo
esto comenzaba. Ella está conmigo. Gracias a mis
hermanos, a Luis Carlos mi compañero tarde a tarde, en
las buenas y en las malas. A mis hermanas que estuvieron
pendientes de mi suerte. A Juan José, un regalo de Dios,
por darme la oportunidad de ser su padre. A Natalia, mi
esposa, porque ha tenido el temple para acompañarme
durante todos estos años.
Gracias a todos
cuantos pasaron por mi cuadrilla. Sin ellos no habría
alcanzado nada. Fueron definitivos para triunfar. Y en
el fracaso, tuvieron un "para adelante, torero". Son mi
otra familia.
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Rincón
- Un día cualquiera |
Gracias a tantos y
tantos amigos. Voy a citar dos, pero ellos los
representan a todos. A Alberto Ruiz, que me acompañó en
los primeros pasos; y a Efraín Olano, que vino de España
para esta tarde.
Gracias a Luis Alvarez,
que creyó en mí. Y gracias a la Casa Lozano, a donde
llegué en 1982, para compartir con Fernando y Luis
Manuel, siempre bajo la mirada severa de Don Pablo, de
quien aprendí tanto que cada tarde compruebo su
sabiduría.
Gracias al toro. Al
toro bueno y al toro malo, porque entre los dos me
dieron todo lo que yo tengo. Fue mi gran amigo y mi gran
aliado. Y cuando me pidió el carné no tuvo problema en
mostrárselo. Y que me enseñó a enamorarme de él, hasta
convertirme en criador.
Gracias a los
ganaderos. A todos. Confiaron en mí desde la primera
becerra de Fernando Reyes hasta el último toro que lidié
con otro hierro diferente al mío. A Don Francisco García
(q.e.p.d.) y a Ernesto González un reconocimiento
especial.
Gracias a los maestros
de la tauromaquia. A aquellos que nadie recuerda como
Alfonso Brillón, un señor muy humilde que me dio
consejos de oro. Y a Luis Ortega, Orteguita, a Antoñete,
a Camino, a Manzanares. En Colombia, a Pepe Cáceres, a
"El Puno", a "El Cali", a Jorge Herrera, a Jairo Antonio
Castro, quienes me vieron crecer y me dieron una voz
para hacer mejor las cosas.
Gracias a todos los
médicos que me auxiliaron y a los que me salvaron la
vida.
Gracias a todos los
aficionados del mundo en toda esta larga vida. A los que
tuve muy cerca y a los que pagaron en alguna oportunidad
una boleta para verme, sin importar la lengua. A los de
Edimburgo, a los de Chicago, a los de Francia, a Zaito,
un japonés que hacía auto stop tarde tras tarde para
llegar a verme en España.
Gracias a las plazas.
A la Santamaría, donde nací y tomé la alternativa. A
Cali, en donde actué en mi primera novillada. A
Manizales, de donde salté de la plaza El Soldado a la
Monumental. A Medellín, que me quiso como a nadie. Y a
las de los pueblitos, como Aguazul, La Uvita, Codazzi,
como a todas las que me dieron una oportunidad.
Gracias a Las Ventas,
por ella fui y soy feliz, que es tenerlo todo. Su nombre
está grabado en mi corazón, en mi ganadería. Gracias a
todas las plazas del mundo. A la de Mexico, que me
acogió siempre con cariño y a las plazas de Francia que
me hicieron hijo suyo.
Gracias a las empresas
que creyeron en mí.
Gracias a mi país y a
la gente que ha estado conmigo todos estos años. Me
siento orgulloso de ser colombiano y siempre salí a
representarlo con la mayor devoción. |