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Toros en El Puerto |
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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Roquetas de Mar
(Almería)
Sábado 29
(matinal) Septiembre 2007 |
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El extremeño Jaime Martínez destaca en la segunda novillada |
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Lo primero que hay que tener para ser torero es ganas y valor. Eso lo deben tener muy claro los profesores y los propios alumnos. Es cierto que con la experiencia, el rodaje, la asimilación progresiva de la técnica, los aspirantes a alumnos, incluyendo a aquellos que en un principio se les tenía como cortos de valor, se sienten más seguro y más asentados en el ruedo. No obstante, hay algunos a los que se les nota en su cara, en sus gestos, que están haciendo un esfuerzo sobrehumano por estar allí, y que la lógica sensación del miedo les hace estar moviendo las zapatillas. Eso debe tener un análisis posterior del profesor de la Escuela con su alumnos y hablar con sinceridad ambos; lo demás, es engañarse para nada. El triunfador del festejo matinal, segunda de las cuatro novilladas sin caballos programadas en el VIII Encuentro Andaluz de Escuelas de Tauromaquia en la plaza almeriense de Roquetas, ha sido el extremeño Javier Martínez. El alumno de la Escuela de Badajoz demostró lo que se le debe exigir, como mínimo, a todos los alumnos: entrega y ganas. Lo recibió de rodillas con el capote, lo lanceó enrazado, puso banderillas -de forma desigual, pero lo intentó todo-, y se gustó en la muleta con cinco o seis naturales de categoría. El extremeño, invitado por las Escuelas de Andalucía, tuvo el detalle -bonito detalle- de ser agradecido y brindar su astado a los profesores de las Escuelas de Andalucía. Tardó en morir el astado y ese fue el motivo de quedar el premio en sólo una oreja. El otro destacado del festejo ha sido Tamiro de Morón, un sevillano de la Escuela de Sevilla-Amate. La raza que le faltaba al de Manolo González le sobraba al sevillano. Fue entrega total. Aunque no fue el novillo más adecuado, se atisbaron sus buenas maneras y gusto. Además, tiene una rápida conexión con los tendidos, por la única razón de que transmite la entrega y pasión que pone en el ruedo. Ha participado un segundo alumno de la Escuela de Sevilla-Amate, Mario Dieguez, que dejó una faena con altibajos. Debe corregir ciertos aspectos técnicos y de forma, como su frialdad, porque merece la pena que progrese por el buen fondo que tiene su toreo. Mató de buena estocada de la que tardó en caer. Ramón Tamayo, de San Fernando, se llevó un novillo que se paraba y recortaba, con lo que tuvo cierta disculpa, aunque se le vio verde e inseguro. Los que no tuvieron disculpas fueron Jesús Torres y Casas Rubio, de las Escuelas de Almería y La Línea, que naufragaron ante su propia inseguridad. |
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Francisco Mateos - TorosComunicacion |
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