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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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El Puerto (Cádiz) - 9 Agosto 2008 - 10ª de abono |
| Quien no ha visto toros en El Puerto... se lo perdió |
Hoy es
uno de esos días de los
que los aficionados a
los toros nos podemos
sentir orgulloso, de
amar y comprender a esta
Fiesta. Los doce mil
espectadores que hoy han
tenido la suerte de
asistir a este festejo
taurino, seguro que lo
recordarán durante un
largo periodo de tiempo.
En el hemos visto como
el toro a vuelto a la
Plaza Real, un toro no
escandaloso en kilos,
pero si el idóneo para
una plaza de esta
categoría, que en los
últimos festejos brilló
por su ausencia. Un toro
que se ha movido y que
se ha dejado hacer las
cosas, no descarado de
cara, pero si con la
seriedad que se requiere
para prestar emoción a
la lidia. Creo que con
este tipo de toro
podíamos decir que es el
que se requiere en
nuestro mas que
centenario coso taurino
.y tan solicitado en las
últimas temporadas. Abrió el festejo un joven veterano que en los últimos años se esta dejando ver con un toreo mas reposado y una técnica exquisita, Julián López El Juli. Le sigue José María Manzanares, otro de los jóvenes del escalafón, con un toreo puro y clásico. Y por último Miguel Ángel Perera con un futuro importante. Estos tres jóvenes toreros ofrecieron en la tarde de hoy, un recital de entrega, honradez y sobre todo calidad un toreo de calidad. cualidades estas necesarias para hacen crecer la afición. El Juli abrió la tarde con unas verónicas de recibo ganándole terreno al toro para llevarlos hacia los medios, para luego ofrecer un quite por chicuelinas y tafalleras, cerrando con larga cordobesa. Con la muleta, inició su faena con estatuarios a pies juntos dada la gran fijeza que tenia su enemigo. A partir de la segunda tanda en redondos, el toro fue perdiendo fuerzas, lo que no fue obstáculo para ligar una buena serie gustándose y con ritmo. El pitón izquierdo no era muy bueno, se quedaba corto, volviendo nuevamente al derecho y con una faena llena de poder y dominio en la cara del toro, dejar una estocada, algo caída pero eficaz, que le valió la primera oreja de la triunfal tarde. El cuarto salió suelto del capote y fue castigado poco en varas. Las series con manos bajas en redondo, fue la tónica de este segundo toro. Cambios de manos, muletazos profundos y largos, arrastrando la pañosa por el albero, dejaron ver las innatas cualidades que tiene este torero. Otra estocada certera y la segunda oreja al esportón que le vale abrir la puerta grande. Por otro lado Manzanares en el segundo de la tarde nos regaló un bello recibo con el capote a la verónica. Faena rotunda llena de plasticidad, estética y calidad por ambos pitones pero sobre todo por el derecho, donde el temple fue la base principal de su elaborada composición artística. Pases por bajo, naturales largos y profundos y elegantes cambios de manos, fueron los culpables que el público de El Puerto rompiese como nunca en aclamar la excelente labor que esta realizando. El colofón final llegó con un estoconazo al noble toro que se resistió a la muerte como los bravos, en los medios. Dos orejas fue su merecido premio. Al segundo de su lote fue tardo en la embestida. le faltó transmisión, aunque pudo arrancarles algún que otro muletazo suelto y templado, pero nada más. Otra estocada más y fue ovacionado. El tercero del cartel .Miguel Ángel Perera, estaba desde el primer momento dispuesto a no irse de vacío de esta plaza. Un quite por gaoneras, pasándose el toro muy cerca de la femoral, puso a la plaza en alerta. Inició su labor con la muleta a pies juntos con estética y plasticidad ante la embestida incierta de su oponente. El toro se fue quedando corto lo que no fue obvice para pegarse un arrimón dominado con ello la situación. estocada que rodó sin puntilla y la oreja al esportón. Su segundo y último de la entretenida tarde, fue muy protestado de salida por su falta de trapio. La presidenta Ana Alonso, muy acertadamente por cierto, lo retuvo en ruedo. Perera fue poco a poco haciéndose cargo de la situación dado el poco interés que se le prestaba a todo lo que hacía. El toro se acostaba por el pitón derecho y a base de exponer y a sabiendas que en ello iba la puerta grande, consiguió meterlo en la canasta y recetarle dos buenas series de naturales templados con manos bajas, circulares invertidos y, todos aquellos que en principio protestaron la presencia del toro, se rindieron ante tan impresionante faena. Finalizó su labor con un toreo de frente y por derecho que le pudo haber costado un serio disgusto. Los que abroncaron al principio, fueron los mismo que le pidieron con fuerza las dos orejas, después de un certero estoconazo. En resumen una inolvidable tarde de toros en El Puerto, donde los seis toros cayeron de seis certeras estocadas y, la terna en unión del mayoral salieron triunfante de la plaza. Carlos V. Serrano |
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