CRÓNICA DEL FESTEJO


 

Huelva -  4 Agosto 2008 - 5ª de abono

El Cordobés, asentado y clásico, y un Fandi espectacular, abren la puerta grande de la Merced

FICHA DEL FESTEJO

TOROS:
Se han lidiado astados de Martelilla -el último con el hierro de Casa de los Toreros-, bien presentados y de desigual juego. El mejor ha sido el sexto

 
MATADORES:
Manuel Díaz 'El Cordobés', oreja y oreja.
 
-Rivera Ordóñez, silencio y saludos.
 
-David Fandila 'El Fandi', oreja con fuerte petición de la segunda y dos orejas.
 

INCIDENCIAS.
Tres cuartos de plaza.


El Fandi - triunfador


Galería fotográfica

.Siempre hay algo de atractivo en el toreo, a veces desquiciado, de Manuel Díaz 'El Cordobés'. Aunque a primera vista pueda resultar poco virtuoso, una vez que uno se adentra en sus personales formas, se advierte que lo aparentemente banal se convierte en algo sensible que llega a un público que lo admira y se divierte. Hoy Manuel toreó con enorme lentitud a un toro de Martelilla. Muy despacio al natural, sin violencia en el pase, sin la tensión continua de otras tardes. Hoy, El Cordobés, le puso emoción a sus formas como si fuera una explosión perpetua y sorprende de toreo bien hecho. Hoy, el toreo de Manuel no fue de prisa. Hoy sacó de sus peculiares formas el trazo bien definido en buenos derechazos y largos y templados naturales con un complicado toro, el cuarto, que a base de oficio y buena técnica supo sacarle lo mejor a las defensivas embestidas. Este Cordobés, que gusta a un motón de gente que se divierte con él en la tarde de un día de toros, fue generoso con su público y le regaló a modo de epilogo su habitual “ranazo”. Tras la estocada a todo parado paseó una oreja, que ayer y anteayer hubiesen sido dos. Al noble y parado primero también le cortó un apéndice tras faena diestra de pases con la figura erguida y exquisito temple. Una estocada trasera saliendo atropellado le dio opción al trofeo.

    Ya se sabe que El Fandi es todo un especialista en el tercio de banderillas. Difícil añadir algo nuevo a lo dicho en tantas crónicas escritas sobre la extraordinarias facultades físicas  y el dominio absoluto de la suerte. Fandi es todo un profesional de los palos, un verdadero espectáculo, y no desaprovecha una sola tarde con tal de cautivar a su público. Es con lo que despierta mayor interés en una gente deseosa de divertirse con las espectaculares formas de clavar del granadino. Se lo volvió a demostrar a los huelvanos  en cada unos de sus toros. El ruido en la plaza durante ambas suertes fue excitante y con un punto de delirio máximo, pese a que en algunos de los pares dejase pasar el toro para después clavar. Además, se gustó y gustó también en la faena de muleta al sexto, un buen toro, noble y de enorme fijeza en los engaños.

    El Fandi, que ya había paseado la oreja del noble tercero tras faena de muletazos diestros a media altura y despegados, fue a por todas con su segundo toro, el mejor de la noble, aunque sosa corrida de Martelilla. Volvió a torear a la verónica con buen gusto, y prologó faena con un toreo de rodillas muy templado y ligado. Fueron muletazos diestros que calaron de inmediato en los tendidos. La faena siguió a derecha e izquierda con muletazos largos, hilvanados, pero siempre desajustados. Los desplantes y la contundente estocada certificaron las dos orejas que la plaza le pidió.

    Francisco Rivera Ordóñez es un torero que quizá desnorte al espectador. Desde que tomó la decisión de clavar banderillas va a más en este tercio, pero a menos en su toreo. Clava con más pureza, sin alardes exagerados ni aspavientos. Esta tarde lo hizo con el quinto, un toro sin fondo que se derrumbó a la salida delante de un burladero. Sin embargo, se perdió después en mitad de una porfía de muchos pases y escasa realidad, y además mató mal. Tampoco tuvo demasiada opción con el manso y deslucido segundo. Mediocre trasteo, sin ajuste y sin atisbo de verdad. Con un pinchazo y estocada caída  puso fin a la tarde y a una feria caracterizada por la generosidad de un palco inducido por una gente dispuesta a toda costa a regalar trofeos, minimizando de esta forma el triunfo ganado a ley por los que han hecho el toreo con auténtica verdad, y desprestigiando la credibilidad y solera de una plaza y de una feria. Y esto hay que corregirlo. 
 

Manuel Viera
TorosComunicacion

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