CRÓNICA DEL FESTEJO


 

Prado del Rey (Cádiz) -  19 Julio 2008

La terna se reparte nueve orejas y un rabo en Prado del Rey. 

FICHA DEL FESTEJO

TOROS

Se lidiaron
 de plaza. Toros de Herederos de José Luis Osborne desiguales de presentación, nobles, y de poca duración y empuje en el tercio final. Los toros de la legendaria divisa dejaron estar con cierta facilidad, pero duraron poco en la muleta y acometieron sin raza ni clase a las telas de sus lidiadores. El quinto, segundo de Padilla, llegó a echarse nada más comenzar el último tercio.

MATADORES.

 Finito de Córdoba, ovación y oreja.

Juan José Padilla, dos orejas y dos orejas.

Octavio Chacón, dos orejas y rabo y dos orejas.

INCIDENCIAS.

Algo menos de media plaza.


Juan J. Padilla - Foto: Eva Morales

 

  

En esta ocasión pusieron mucho más los toreros que los toros en la localidad serrana de Prado del Rey. Con motivo de la Feria de El Carmen y ante poco menos de media plaza se lidiaron reses de Rosario Osborne, desiguales de presentación, nobles, y de poca duración y empuje en el tercio final.

 Con este material casi todo lo tuvieron que poner los toreros, excepto en el que abrió plaza, un ejemplar muy parado que no tuvo un pase por su falta de fuerzas y raza y con el que Finito de Córdoba abrevió sin más con el leve enfado del respetable. Se desquitó un poco en el cuarto, al que cuajó con cadenciosos y mecidos lances a la verónica.

En la muleta quiso el torero pero no el toro, aunque vimos algún muletazo de calidad de Finito.

 Juan José Padilla, todo pundonor y entrega, se merendó a su lote con muchísima disposición durante toda la tarde. El jerezano, muy honrado con él y con el respetable que pasa por taquilla, no escatimó esfuerzos para que los serranos que fueron a verle rentabilizaran el precio de sus entradas. Saludó con largas de rodilla y verónicas muy jaleadas, cuajó dos vibrantes y buenos tercios de banderillas, y puso todo de su parte en los tercios finales hasta que los de Osborne se pararon. De haber acertado a la primera con la tizona le corta los dos rabos a sus enemigos. Aún así cortó cuatro orejas en el cómputo global de toda la tarde.

 El pradense Octavio Chacón cumplió con creces el doble compromiso de torear en su tierra ante dos figuras del toreo. Estuvo muy firme y dispuesto durante toda la tarde, cuajó a sus toros de capote con un toreo reposado, clásico y poderoso, los exprimió en la muleta y manejó muy bien la espada, sobre todo en el primero de su lote, al que le cortó el rabo tras un soberbio volapié. Anduvo sobrado Octavio en el último tercio, tirando de la embestida de los toros con quietud y clasicismo. Sólo faltó la chispa que no pusieron sus oponentes, a los que le faltaron –como a toda la corrida- raza y clase en los finales de los muletazos.

 A excepción de la primera faena de la tarde, los tres toreros estuvieron muy por encima de una corrida insulsa que ayudó con su nobleza y perjudicó por su falta de chispa, o lo que es lo mismo, por su falta de bravura si entendemos por ésta la condición de ir a más en la pelea cogiendo los trastos por abajo.

 

Eduardo Duarte.

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