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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Sevilla - Real Maestranza - Miércoles 3 de Abril de 2008 - 6ª de feria |
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Los toros de Valdefresno
huyeron hasta de su sombra
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Los toros de Valdefresno, mansos sin paliativos, han convertido tendidos y gradas en incómodo lugar para sestear. Los bostezos se sucedían sin solución de continuidad por cualquier rincón de la plaza. Y no era para menos. Unos tras otro deambulaban por el ruedo huyendo del caballo y buscando como locos la puerta de salida. En chiqueros se picaron y muy cerca de las tablas le platearon pelea sin conseguir nada a cambio. Sólo el tercero, con una notable embestida por el pitón derecho, fue la excepción de la regla. Y para Pedro Gutiérrez 'El Capea' fueron las más claras embestidas de la tarde. Las aprovechó a medias. Porque no sólo por llamarse Capea se es capaz de generar la emoción esencial que constituye su quehacer en el ruedo. La simple percepción visual del que está arriba conecta o no con lo que pasa abajo. Y ahí se acaba todo. O se acierta o no se acierta. Y El Capea, pese a los hilvanados y bien templados pases diestros al noble tercero, no acertó porque lo que le hizo al único toro con posibilidades de triunfo fueron sólo correctos y ligados muletazos a derecha que provocaron escaso placer visual y sin concepto. Porque aunque insiste el salmantino para que el pase sea plenamente puro e hilvanado, su característico toreo, robotizado y rígido, le impide hacer un toreo más natural, más sencillo y menos simplón, haciendo también imposible la deseada conexión con los tendidos. No aprovechó El Capea todas las calidades del toro, y tras la estocada todo quedó en una ovación que le supo a gloria. Con el manso sexto anduvo con enorme voluntad y en su línea. Fue silenciado. Antonio Barrera se estrelló con un inválido primero, mermado además por dos espectaculares volteretas completas, al que nada pudo hacer sino finiquitarlo de certero espadazo. Sin embargo, le pudo con la derecha al cuarto, después de llevarse el susto al recibirlo con larga cambiada en el tercio y ser arrollado sin consecuencias. Barrera le plantó cara con la muleta en la diestra hasta conseguir una faena sencilla en apariencia pero difícil en esencia, aunque sin capacidad para la emoción. Algunos de los muletazos, despaciosos y bien ligado destacaron en el intento, que acabó con la muleta en la izquierda y con el toro parado. Perfecta la estocada, y la ovación como premio.
A Matías Tejela le devolvieron el segundo por inválido y tuvo que pechar con un sobrero del Conde de la Maza que sabía latín; sobre todo en las embestidas por el pitón derecho. Complicado por encastado tuvo, el madrileño, que echarle sapiencia para doblarse con la fiera, no sin esfuerzo, en los inicios de faena. Una tanda de no más de dos naturales resultaron templados y con hondura. No hubo más. Intermitencia en un trasteo que acabó de pinchazo y media estocada. Al manso y huidizo quinto ni un pase.
Manuel Viera . Sevillataurina.com |
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Barrera en un pase de pecho
Galería
fotográfica de Matito
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