| El novillero más destacado en el segundo festejo de promoción celebrado en la Maestranza ha sido el gaditano Fran Gómez, alumno de la Escuela Municipal de Tauromaquia de Jerez, que se hizo con las dos orejas del cuarto astado después de una faena vibrante que remató de buena estocada. A Fran Gómez le correspondió el mejor novillo de Guardiola, un animal de excelente condición, bravo y con clase, que le permitió dejar muestras de su buen hacer. La faena tuvo ligazón tanto con la derecha como al natural y Gómez bajó la mano y se sintió en muchos momentos, llegando al público, que reclamó para él el doble trofeo que el presidente concedió.
Abrió plaza el portugués y alumno de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla Gonzalo Montoya, que logró algún lance estimable y se mostró muy puesto con la muleta, destacando sobre todo en el toreo diestro, lado por donde cogió mejor el ritmo al noble y manejable novillo de Guardiola. Mató de pinchazo y estocada y salió al tercio a saludar.
Rafael Castellanos, de la Escuela de Ciudad Real, se las vio con el novillo más complicado de la noche y sufrió una fuerte voltereta de la que salió conmocionado. Reaccionó bien y al final de la faena consiguió dar una buena serie por el lado izquierdo. Esto y su buena reacción ante la adversidad provocó la petición por parte del público que el palco no atendió.
Cayetano Ortiz, que nació en Beziers pero que se le considera de Algeciras, perteneciendo a la Escuela del Campo de Gibraltar, estuvo firme y ligó series a un novillo que repitió al principio para luego apagarse y terminar pasado. La faena, en consecuencia, no pudo crecer y el chaval fue silenciado después de tres pinchazos y estocada.
Emilio Huertas pertenece a la Escuela de Manuel Cascales de Murcia. Le correspondió un novillo molesto al que consiguió sacar una serie estimable de naturales. Alargó la faena y mató de pinchazo y estocada. Escuchó un aviso y su labor fue silenciada.
En último lugar actuó el astigitano Antonio David, que pertenece a la escuela de esta localidad y que dejó constancia de su buen hacer con el capote en los lances de recibo. Con la muleta ligó los muletazos a otro novillo que se dejaba, aunque iba a su aire, y logró que la faena se entonara. Bajó un poco al natural, pitón más complicado, y mató de estocada. Hubo petición de oreja pero el trofeo no fue concedido. Dio la vuelta al ruedo.
Plaza de toros de Sevilla. |