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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Sevilla - Real Maestranza - Domingo 18 de Mayo de 2008 |
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Solitaria oreja para Barberán con novillos de triunfo |
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Sin embargo, el triunfo del algecireño le debió saber a poco, porque pocas veces se le ha de presentar tal ocasión, por importancia del lugar y calidad del lote en suerte, para abrir de par en par la más gloriosa puerta grande que existe en el toreo. Fenomenal ocasión para obtener el pasaporte y entrar en las grandes ferias que aún resta de la temporada. Porque Barberán se dejó escapar el triunfo en la lidia del segundo, otro noble novillo de claras y boyantes embestidas. De todas formas, el novillero de Algeciras, toreó despacio y trazó muletazos diestros y zurdos con gusto y clase, aunque sin continuidad. Quizá por esto, por la falta de ritmo, por la intermitencia del trasteo y el mal manejo de la espada que minimizó la importancia de lo hecho, todo se quedó en silencio. A primera vista gustaron las formas con las que Pedro Carrero inició faena al cuarto, otro novillo de extraordinario pitón izquierdo y de los que sueñan aquellos que se apresuran a alcanzar la meta. Carrero anduvo templadito con la diestra, pero sin transmitir demasiada emoción. Mejor con la zurda, con la que dibujó una tanda de tres naturales rematados con un lentísimo pase de pecho. Después, se sucedieron las series a derecha e izquierda sin que el trasteo remontara el vuelo. Tras la estocada escuchó algunas palmas. Con el flojo primero tuvo un segundo enemigo en contra: el fuerte viento, que le imposibilitó el necesario acople con la distraída embestida del noble novillo. De todas formas, dejó trazados sueltos muletazos demostrativos de sus buenas maneras. Mató mal y fue silenciado. Esta tarde no afloró la expresividad sevillana en el toreo de Ernesto Javier 'Calita'. Quizá no tuvo la suerte de los demás en el lote de utreros. Además, no se le vio centrado con el tercero, el más complicado de la notable novillada del colombiano César Rincón. Una manifiesta falta de oficio hizo que el debutante mexicano, perteneciente a la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, no acertara con la necesaria lidia. Y para colmo mató mal. Al sexto, sin humillar y rajado casi en los inicios de faena, le dibujó sueltos muletazos sin demasiada convicción. Le aplaudieron su voluntad. Esta vez los chicos, por terciados, novillos de El Torreón se movieron, no se cayeron y tuvieron calidad en sus nobles embestidas, las necesarias para propiciar el triunfo a los que desesperadamente lo buscan. Y se les escapó de las manos. Así es esto.
Manuel viera. Sevillataurina.com |
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