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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Maracaibo (Venezuela) - 18 Noviembre 2009 - |
| Cuarto Rosario para el "Fandi" |
Las corridas de
la Feria de La
Chinita llegaron
ayer a su final,
pero en la
segunda
presentación el
español David
Fandila, el
“Fandi” logró
cortar dos
orejas para
llegar a cuatro
apéndices, y eso
fue suficiente
para que la
Comisión Taurina
de Maracaibo le
concediera
previa votación
el Rosario de
Oro.
El matador
granadino ha
ganado el trofeo
en cuatro
ocasiones, dos
de ellas
consecutivas
(2002, 2006,
2008 y 2009), y
está a uno de
alcanzar al
espada Tomás
Campuzano, quien
se llevó cinco
trofeos de la
Plaza de Toros
de Maracaibo.
Puro espectáculo
El “Fandi” salió
al ruedo del
coso de La
Trinidad para
enfrentarse al
segundo de la
tarde al cual
veroniqueó con
soltura, con las
banderillas
clavó dos pares
de poder a poder
cerrando la
suerte con el
del violín que
levantó al
público de sus
asientos.
El trasteo lo
comenzó con
tanda de
derechazos que
los aderezó con
unos lances
naturales con
mucho temple y
molinetes; y con
los aplausos
ganados y la
música tocando
desde la primera
serie decidió
salir de su
oponente y con
el acero estuvo
efectivo. Su
show fue
premiado con una
oreja.
Con el quinto
astado de la
lidia de la
ganadería Rancho
Grande lo toreó
valiente con la
capa, sus
verónicas con
sentimiento
fueron el
preámbulo para
el tercio de
banderillas
donde convirtió
a la Monumental
de Maracaibo en
un manicomio. Un
manojo de
naturales con
mando y ligazón
captaron la
atención del
cónclave que al
compás de los "olés"
hizo sonar la
música. Al
bovino le dio
pasaporte
después de
pinchar tres
veces y obtuvo
otro apéndice.
Arriesgado
Antonio Barrera
no tuvo una
buena tarde,
pero desorejó a
su último astado
para salir a
hombros -al
igual que el “Fandi”-
del coso
marabino. El
español abrió
plaza y demostró
su maestría con
el capote al
saludar a su
enemigo con
largas cambiadas
de rodillas. Con
la muleta
escuchó música y
ejecutó pases
naturales y de
pecho, pero en
un descuido
sufrió una fea
voltereta,
aunque se
levantó y con
valentía volvió
al ruedo, con la
espada pinchó
dos veces.
Con Limeno, el
cuarto de la
noche, volvió a
enseñar su
habilidad con la
capa. El trasteo
lo adornó con
lances naturales
y de pecho. Mató
en dos intentos
y le fueron
concedidas dos
orejas.
Se fue con dos
El venezolano
César Vanegas no
tuvo mucha
suerte con su
primer astado
que le ofreció
poco juego y se
quedó sin gas en
el tercio de
muleta, por lo
que tomó la
decisión de
salir de él con
media ración de
acero. Con el
último de la
lidia lució con
las banderillas,
sus derechazos
con soltura y
sus pases
rodilla en
tierra, unido a
una certera
estocada le dio
dos orejas.
Reggie Escobar
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