El diestro Miguel Tendero ha resultado herido "grave", hoy en el séptimo festejo de la Feria de Albacete, al sufrir dos cornadas en el muslo izquierdo, aunque antes había paseado una oreja, al igual que sus compañeros de terna, Antón Cortés y Alejandro Talavante.
Cortés cortó una oreja
de su primero, al que
toreó con buen gusto de
capote, por una faena a
menos. Muy bien en la
apertura, dando muchos
desahogos a un toro que
pecó de poquitas
fuerzas.
Lo cuidó muy bien Cortés
a media altura para
después acabar
domeñándolo en dos
tandas por el derecho de
muy buen son. Pero todo
quedó ahí. El toro, cada
vez más aplomado. Y el
torero tuvo que recurrir
al parón final.
El cuarto fue un gran
toro al que Cortés
instrumentó una buena
faena, muy compactada y
templada, con un toreo
de mano baja y mucho
relajo. Buen nivel de
Cortés, que tuvo la dos
orejas en su mano, pero
emborronó su actuación
por culpa de la espada.
También Talavante cuajó
a su primero una de las
mejores faenas de lo que
va de feria. El toro,
noble y con movilidad,
gran colaborador. Pero
mucho mejor el torero
con un toreo firme, de
suma quietud, temple y
hondura. Lo mejor
sucedió a derechas, en
tandas largas de
muletazos despaciosos y
por abajo.
Al natural no tuvo la
misma continuidad la
labor, aunque aún así
firmó Talavante algún
que otro detalle suelto
de buen aire. Gran faena
con un epílogo muy a
modo por ceñidas
manoletinas. La plaza,
un fervor hasta ese
momento. Pero la espada
no fue esta vez su
aliada, y perdió los
trofeos.
Sí cortó la oreja del
quinto, toro complicado
y menos colaborador que
el anterior, con el que
el extremeño se mostró
firme, valiente y muy
comprometido, pero sobre
todo más contundente con
la espada.
Tendero también rayó a
gran nivel frente a su
primero, toro incierto.
Puso mucha voluntad el
hombre en el prólogo de
su labor, e incluso
sufrió una tremenda
voltereta en un momento
que se confió por el
lado derecho.
Pero a partir de ahí fue
otro Tendero, más
enrazado y valiente. Así
consiguió momentos de
intensidad por ambos
pitones. Cortó un
merecido trofeo.
En el sexto volvió a por
todas Tendero. El toro,
también probón, apenas
se dejó en la distancia
corta. Ahí planteó el
torero el faena, metido
entre los pitones,
jugándosela. Hasta que
en un desplante ya en
las postrimerías el
animal se lo llevó por
delante, pegándole una
tremenda paliza en el
suelo, además de dos
graves cornadas en el
muslo..
EFE
