Tarde con todo en contra: toros poco colaboradores, jinetes con rejones desafilados a pesar de la solitaria vuelta al ruedo de Fermín Bohórquez, una inoportuna lesión lumbar de Hermoso de Mendoza, y aún más, la lluvia, que obligó a suspender el festejo a la muerte del quinto toro, hoy en Albacete.
Bohórquez hizo gala de clasicismo y exquisita pulcritud en su primer faena. Sobrio en los galopes, elegante en los quiebros y certero al clavar. Pero perdió la oreja por matar mal, y aunque hubo petición en los tendidos, todo quedó en una vuelta al ruedo.
Con el cuarto volvió a mostrar la misma sobriedad. Otra correcta y buena labor de Bohórquez, de que nuevo malogró en la suerte suprema, pues el rejón final descordó al toro, desluciendo todo lo realizado.
Hermoso hizo un gran esfuerzo en la lidia de su primer toro, que transcurrió bajo un chaparrón, para conseguir momentos de mucha enjundia sobre todo a lomos de "Chenel". Faena meritoria que pudo haber significado un trofeo de haber matado bien, sin embargo, anduvo muy desacertado.
Al finalizar la faena, Hermoso, aquejado de fuertes dolores en la zona lumbar, pasó a la enfermería, de la que ya no salió.
Leonardo Hernández firmó una vibrante labor frente al tercero, en la que gustó sobremanera en los galopes, y en un valiente y variado tercio de banderillas. El trasteo se siguió con intensidad en los tendidos, pero fue echado por tierra por sus repetidos fallos en la suerte suprema.
Mantuvo el mismo buen nivel Leonardo en el quinto con otra faena de firmes planteamientos y valientes ejecuciones. El trasteo transcurrió bajo otro fuerte aguacero. De nuevo falló al matar y otra vez volvió a perder el trofeo.
A la muerte de este toro, y debido a la tromba de agua que caía en ese momento sobre el ruedo, se decidió suspender el festejo sin que Bohórquez lidiara al sexto toro, que le correspondió en suerte tras correr turno con Leonardo Hernández debido a la lesión de Hermoso.
EFE

