CRÓNICA DEL FESTEJO

 

Albacete  -17 septiembre 2009 -

Tres jabatos se jugaron la vida

FICHA DEL FESTEJO

TOROS:

Se lidiaron tres toros de Juan Pedro Domecq, aceptablemente presentados, el primero sin raza y manejables los otros dos.

ESPADAS:

Enrique Ponce: estocada (ovación).

José María Manzanares: pinchazo y estocada (oreja).

Miguel Ángel Perera: pinchazo y media estocada (oreja).

INCIDENCIAS

En la enfermería fue operado José María Tejero de "cornada a nivel del hueco poplíteo de la pierna izquierda con orificio de entrada de seis centímetros y trayectoria descendente de 15 centímetros, que produce disección de arteria y vena poplítea y nervio ciático. Rotura del músculo gemelo. Pronóstico grave.Trasladado al Hospital de Santa Cristina de Albacete".La plaza se llenó en tarde nublada y fresca, y con lluvia justo el empezar el festejo, lo que provocó la suspensión a la muerte del tercero debido al estado impracticable del ruedo.

Video resumen

Tres jabatos en un ruedo imposible. Tres figurones del toreo que se jugaron la vida no sólo por el peligro que tiene un toro, sino por el estado impracticable y peligroso del ruedo por la torrencial lluvia que cayó nada más terminar el paseíllo.
 
Lo peor de todo fue la espeluznante cogida en el tercero de la tarde del subalterno, José María Tejero de la cuadrilla de Enrique Ponce. Fue en el tercio de banderillas cuando Joselito Gutiérrez de la cuadrilla de Perera colocó un par de banderillas, el toro hizo por él y al ir a Tejero a hacerle el quite, el toro le sorprendió y lo empotró de forma espeluznante contra las tablas, siendo prendido por el animal al tratar de saltar la barrera apoyándose el pie en el estribo, momento en que se ha resbalado llegando la cornada de pronóstico grave que tendrá según el doctor Masegosa un tiempo de recuperación lento de aproximadamente un mes, por lo que prácticamente el torero de plata no podrá torear más esta temporada. Una Feria sangrienta que llegó hasta el final.

 

El público que llenó la plaza soportó con todo tipo de protecciones ante el fuerte aguacero, acompañado de relámpagos y truenos mientras los tres toreros en un gesto que les honra y pone de manifiesto su responsabilidad a pesar del riesgo grave para su integridad física luchaban contra viento y lluvia por triunfar.
Pero conforme avanzaba la tarde y la lluvia seguía cayendo las condiciones para torear se tornaban en imposibles y tras la lidia del tercer toro decidieron con el presidente, Joaquín Coy de forma sensata no continuar hacia adelante, quedando suspendido el festejo que era la decisión más lógica y necesaria. Así no se podía torear bajo ningún concepto, hubiera sido una insensatez.

 

De esta manera comenzaba el cierre de la Feria taurina con un cartel de campanillas, uno de los más esperados del abono con la presencia de Enrique Ponce que estuvo solvente ante el noble, pero soso toro de Juan Pedro Domecq. Se conjuntaba todo en el aspecto negativo, pues además el animal no repetía en sus embestidas por lo que el torero valenciano decidió el toreo al natural, extrayendo algún buen pasaje. Después de una estocada fue ovacionado.
José María Manzanares tampoco se arredró ante las circunstancias tan adversas que se estaban viviendo en la plaza albacetense. El estallido de los truenos y relámpagos se combinaba con el fulgor de buen toreo de capote del diestro alicantino que orientó su faena por el buen pitón derecho de uno de sus oponentes en la tarde de ayer, el otro era el imponente aguacero.

 

Con una disposición y entrega encomiable se sucedían las tandas de derechazos con una estética de privilegio, excelente la segunda tanda ejecutada con una clase excepcional, luego lentos y suaves muletazos eran además un mérito añadido teniendo en cuenta el peso de la muleta. El toro respondía bien y la faena fue realmente admirable, siempre pendiente el torero no sólo del toro del estado del albero. Consumar la suerte suprema llevaba un riesgo añadido. El torero de Alicante pinchó en una ocasión y luego recetó una buena estocada que le valió una oreja, pedida más por las voces de los aficionados que por pañuelos pues era imposible guarecerse de la lluvia y pedir el trofeo como se hace habitualmente.
No se quiso quedar atrás, Miguel Ángel Perera en tarde de compromiso y muy comprometida por los toreros y a pesar del agua que seguía cayendo cogió el capote para continuar la lidia, recibiendo al astado de Juan Pedro Domecq con buenos lances a la verónica. Por si fuera poco realizó un quite primero por ajustadas chicuelinas continuando por tafalleras y luego gaoneras.

 

Sobrevino posteriormente el momento trágico de la tarde tras cogida de Tejero y el extremeño comenzó a torear con la muleta con una entrega absoluta, nadie se podía quedar atrás en el cartel de ayer y así el torero compuso muletazos con la mano derecha de buen concepto, siguiendo posteriormente con una tanda larga y ligada ante un toro con defectos que tuvo tendencia a tablas tras finalizar cada muletazo. Se acabó muy pronto el animal, pero Perera seguía insistiendo ahora por el pitón izquierdo que resultaron con buena ejecución ligándolos con pases de pecho de mérito. El poderío y la claridad del planteamiento del torero hicieron que la faena siguiera teniendo buen nivel. Molinetes, redondos, circulares por la espalda fueron la rubrica de otra buena actuación.

 

Pinchó en una ocasión y luego dejó media estocada un tanto trasera, pero muy eficaz que terminó con su oponente. La oreja fue muy legítima.
Y llegó el final tras el acuerdo entre toreros y Autoridad con la suspensión del festejo que fue bien recibida por los espectadores que supieron valorar la honradez y entrega de tres toreros en medio de un lodazal. También por este gesto son grandes figuras.

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