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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Burgos- - 1 de Julio 2009 - Corrida |
| "El Cid" vuelve a ser grande" |
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REMONTA "EL
CID" No es la primera vez que un torero importante, en lenguaje ciclista, ha perdido comba en las primeras etapas de la gran ronda (la temporada), y luego termina enfundándose el maillot amarillo de campeón. Por lo que hoy se le ha visto, "El Cid" anda en ello A olvidar los traspiés de Sevilla y Madrid. Es fundamental pasar por encima de los fracasos. Con reconocerlos, suficiente. Y a partir de ahí sacar conclusiones. Es verdad que un toro de "El Ventorrilo" en la Feria de Abril y otro de Núñez del Cuvillo en San Isidro, le hicieron mucho daño a este torero. Fueron dos toros muy ensalzados por el público y la prensa especializada, incluso distinguidos con premios de notables jurados. Aunque el propio "Cid" descalificó tales reconocimientos.
Le costaba
aceptar al
torero su
propio
fracaso,
mientras
desde
algunas
tribunas le
apuntaban y
disparaban
con dardos
envenenados
haciendo
cábalas
sobre un
posible
final de su
carrera. Se
llegó a
decir que
"El Cid"
estaba
acabado, por
la posición
económica
alcanzada,
por no
querer poner
en peligro
su
envidiable y
amorosa vida
familiar, o
simplemente
por haber
tocado techo
en sus
posibilidades
como torero.
Pues nada de
eso hubo.
Como se ha
demostrado
hoy. "El
Cid" tiene
cuerda para
rato. Y que
se aprieten
los machos
sus
competidores
en el ruedo.
"El Cid" de
las grandes
gestas
-¿habrá
quien se
haya
olvidado de
los seis "victorinos"
que mató en
Bilbao, hace
dos años,
coronándose
figura
indiscutible
del toreo?-,
ése mismo
"Cid" estuvo
hoy en
Burgos,
triunfando a
lo grande. Por la clarividencia en el planteamiento de sus faenas, y por la dimensión de las mismas, no cabe más que este "Cid".
Muy
suficiente
en el que
abrió plaza,
a pesar de
ir
apagándose
el toro en
el
transcurso
de su lidia,
supo
aliviarle en
su escasa
condición,
toreándole
en línea
para no
agotar antes
de tiempo el
escaso
carburante
de la raza,
hasta llegar
a las
cercanías
donde siguió
la buena
compenetración
entre el
hombre y el
animal. La
faena tuvo
encanto por
la técnica y
por la
estética. La
oreja que
cortó "El
Cid" no la
corta
cualquiera.
Primer toque
de atención.
Y con el
cuarto, el
acabose.
Toro más
exigente y
más
agradecido a
la vez. "El
Cid", que
lució como
en el
anterior
airoso
capote,
cuajó faena
de principio
a fin. Toreó
con mucha
hondura por
los dos
pitones,
pero lo
verdaderamente
extraordinario
fue al
natural. Su
prodigiosa
mano
izquierda,
más lenta
que nunca,
más
dominadora
también,
trayéndose
siempre al
toro muy
hacia
adentro. erfecta la mezcla de la entrega y el poderío, la firmeza y el ritmo, el gusto (mejor, regusto) y el duende. Fantástico remates entre series con los obligados y muy ajustados de pecho, y ya en el epílogo dos desafiantes desplantes, uno rodilla en tierra y el pecho por delante, y otro el del teléfono. Y la firma de la espada. Una estocada de manual, en corto y por derecho, y en todo lo alto. Entró el estoque como si el toro fuese mantequilla. Menudo final. Le dieron las dos orejas. Pero quede claro que no fueron dos orejas de Burgos.
El festejo
tuvo otra
realidad
bien
distinta:
los otros
cuatro toros
y los otros
dos toreros.
A Castella
no le
embistió
ninguno. Se
dejó sin
picar al que
hizo
segundo,
pero ni así.
Pendiente el
astado
siempre de
la
querencia,
allí lo mató
el francés
sin previo
esfuerzo
mínimo. En
el quinto,
otro manso
sin
disimulo,
encadenó
pases por
alto al hilo
de las
tablas antes
de terminar
persiguiendo
al
"enemigo".
Nada. Aunque
cortó una
oreja.
Y Perera,
que a falta
de toro en
su primero,
"embistió"
él. Raza y
sentido de
la
responsabilidad
en el "parón"
que fue la
base de la
faena por la
que cortó
también un
apéndice. En
el último.
nuevo
"arrimón" en
toda regla,
aunque el
toro,
paradísimo,
se encargó
de dejar la
faena
inconclusa. Volviendo al triunfador. Ha debido pasarlo mal "El Cid" en todo este tiempo desde su última actuación en Madrid, pues aunque cortó una oreja en el Corpus granadino tampoco entonces convenció del todo. Hoy, sin embargo, se han disipado las dudas. Afortunadamente ha vuelto a ser grande. El más grande. Juan M. Núñez EFE |
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