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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Burgos- - 2 de Julio 2009 - Corrida |
| "VENDER EL BARATO" |
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El torero José
María Manzanares, que cortó dos orejas, sale por la puerta grande
durante la quinta corrida de la Feria de Burgos celebrada esta tarde
en la plaza de toros de El Plantio en la que compartió cartel con
Julián López "El Juli" y Cayetano Rivera Ordóñez, y se lidiaron
reses de la ganadería de Antonio Bañuelos.
Lo de los trofeos en Burgos es preocupante, presida quien presida.
En "el palco" se alternan el veterano José Ramón Muriel, todo bondad
en la calle, amigo de contentar a todos, sin freno para sacar el
pañuelo, y José Manuel del Barco, más joven y aparentemente más
comedido, que aunque a veces suele ponerse en su sitio también
termina rindiéndose. Con uno u otro cada tarde caen las orejas a
mansalva, y casi siempre sin justificación Cualquiera que no haya estado en la plaza puede pensar que una faena de dos orejas de Manzanares debió ser algo notable. Y ni por asomo. ¿Cómo se puede explicar que lo que hizo el alicantino fue "vender el barato", que diría un castizo?
Torero de arte, o al menos considerado como tal, a Manzanares se le
premió por las vueltas y revueltas que dio en plan tiovivo, en las
proximidades de chiqueros, donde quiso el manso. Vulgaridad de parte
del toro, que, eso sí, apenas molestó, paradito, sin decir nada, y
vulgar también, una perfecta ordinariez, la actitud del torero, en
un sucedáneo de "arrimón".
Manzanares sabía bien dónde estaba, qué quería y la forma de
conseguirlo. Y eso es lo malo. Porque Burgos, la candidez y
generosidad de su gente, se merecen otra cosa. Claro que tienen que
ser los propios burgaleses los que se hagan respetar. Y en este
sentido tanto arriba el presidente como después de cada corrida los
medios de comunicación, con responsabilidad de guiar e interpretar
gustos y pasiones, tienen pendiente una importante asignatura.
Y si a Manzanares se le regaló la Puerta Grande por nada, hay que
hacerse una idea de lo que pasó, o dicho más claro, no pasó, con los
demás en los otros toros. El mismo Manzanares había estado lo que se
dice "tirando líneas", sin pasar de los proyectos de pases, en el
segundo, que, como queda reflejado en la ficha técnica, tuvo más
contenido que ninguno.
"El Juli" se llevó asimismo un trofeo del primero por una faena sin
argumento ni compromiso, apoyándose también en el recurso de los
pases invertidos. Puro folclore. Que también se dice pronto, con una
primerísima figura del toreo. Y ya en el cuarto, el más incómodo del
encierro, que "se metía" por los dos pitones, quiso acortar
distancias en busca otra vez de lo fácil, pero aquí sin resolver.
Cayetano no está, no lo ve claro. Algo le pasa a este torero que
tanto interés despertó la pasada temporada. Dejó que le reventaran
su primero en el caballo, con el que no pasó de los medios y
espaciados pases. El sexto tuvo más "carbón", y eso le puso fuera de
si al torero, con prisas, muy prudente y sin recursos, a punto de un
mitin.
Lo malo de todo esto es la
condescendencia final. Y si viene algún torero dispuesto e
inspirado, no puede ser lo mismo. Por el bien común, convendría
diferenciar.
Juan Miguel Núñez, EFE |
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