|
FICHA DEL FESTEJO |
|
TOROS:
Tres toros de "Zalduendo",
escasos de todo, anovillados y despitorrados, sin
fuerzas ni raza, impropios de una plaza "de
segunda", y tres -2°, 5° y 6°- de Martín Lorca
(el 5°, sobrero al ser devuelto el 2° y correrse
turno) más aparentes, aunque presentaron con la
misma flojedad y mansedumbre que los titulares.
ESPADAS:
Enrique Ponce,
silencio tras petición minoritaria y oreja.
Miguel Ángel Perera, oreja y oreja tras
aviso.
Jesús Martínez "Morenito de Aranda". oreja
tras aviso y silencio tras aviso.
INCIDENCIAS
La plaza tuvo más de tres cuartos de
entrada en tarde agradable En la enfermería
fue atendido el picador Francisco Doblado de
"traumatismo en la cara posterior del muslo
izquierdo con probable lesión del bíceps crural, que
precisa estudio radiológico". Pronóstico reservado.
Fue trasladado al Servicio de Urgencias.
|
Video resumen
Miguel A. Perera - tauroburgos.com |
| |
|
|
|
Tres horas
de corrida,
hoy en
Burgos, en
la que sólo
se justifica
la voluntad
de los
toreros, y
algo más, la
entrega y el
domino de
Miguel Ángel
Perera en
dos faenas
premiadas
con sendas
orejas,
igual que
Enrique
Ponce y
"Morenito de
Aranda" se
llevaron un
apéndice
cada uno,
sin embargo,
todos los
trofeos
devaluados
por la
extrema
generosidad
del "palco".
Paseíllo sin
música,
porque la
banda se
había
entretenido
en el ruedo
interpretando
el himno a
Burgos. Era
el día de
los Santos
Patronos San
Pedro y San
Pablo, y
resultó muy
emotivo, la
plaza entera
de pie,
cantando.
Pero se
tenía que
haber
previsto
antes, y
actuar de
otra manera,
pues
esperando a
los músicos
que al final
no llegaron
a tiempo a
su sitio en
el tendido,
se perdió el
primer
cuarto de
hora.
Hubo luego
un incidente
insólito:
alguien que
tiene la
concesión de
la
enfermería
había
cerrado la
misma
impidiendo
el acceso a
los
facultativos.
Parece ser
que esa
concesión
data de más
de veinte
años, en los
que el
eventual
casero
además de
cobrar a la
empresa lo
pactado por
el alquiler
de la
instalación
viene
disfrutando
de tres
pases de
callejón
-para él y
sus dos
hijos-, y
hoy la
autoridad
consideró
que su sitio
en la plaza
no es abajo
si no
arriba, en
el tendido.
El hombre
debió
enfadarse
tanto que
echó la
llave y
desapareció.
Antes de que
saltara a la
arena el
segundo toro
tuvo que
intervenir
la policía,
derribándose
la puerta
para que
médicos y
sanitarios
pudieran
acceder a
las
instalaciones
que
garantizan
la seguridad
tanto de los
toreros como
de los
mismos
espectadores.
Ahí se tardó
otros veinte
minutos.
El último
retraso, la
devolución
del segundo
toro.
Pero no
acabó ahí la
cosa, pues
la sensación
de demora
fue aún
mayor con la
lentitud que
transcurrió
el festejo.
Todo por
culpa del
descastamiento
y la
invalidez de
los toros.
Una birria
de toros por
continente y
contenido.
Y menos mal
que la
entrega de
los toreros
vino a
compensar en
parte la
fracasada
tarde.
Perera
sobre
todo, por
tesón y
mando,
inteligencia
y técnica,
con un
dominio
absoluto de
la
situación,
fundamentalmente
cuando
acertó a
meterse en
las
cercanías.
Hizo un
toreo muy
firme,
pausado,
limpio y
arrogante,
exprimiendo
al límite a
sus toros,
que en los
comienzos de
faena,
ninguno de
los dos
aguantaba
las series
completas, y
a los que
fue
afianzando
conforme
crecía
también el
interés por
su toreo.
Ponce
no pudo
entrar en
profundidades
con el
descastado
primero, que
no tuvo ni
medios
viajes. Y en
el agónico
cuarto,
aunque
también la
mayoría de
los pases
quedaron
necesariamente
inacabados,
lo pudo
disfrazar
mejor a base
de mucho
temple y no
bajar la
mano.
"Morenito
de Aranda",
con el lote
menos malo,
logró
pasajes de
cierta
estética
frente al
tercero, en
las
cercanías y
en faena a
más. Y con
el sexto
algo
parecido,
aunque
terminó
pasando un
calvario con
el
descabello,
hasta el
punto de
convertir en
aviso lo que
tenía que
haber sido
una oreja.
Juan M.
Núñez EFE
|