CRÓNICA DEL FESTEJO

 

Colmenar Viejo - 29 Agosto 2009 -

ESFUERZO CON POCA RECOMPENSA

FICHA DEL FESTEJO

TOROS:

Se lidiaron toros de Araúz de Robles, bien presentados, mansos y complicados, de juego deslucido.

ESPADAS:

Diego Urdiales, silencio, palmas y silencio.

Iván Vicente, silencio y silencio.

Sergio Aguilar, silencio tras un aviso en el único que mató.


INCIDENCIAS

La plaza tuvo casi un tercio de entrada en tarde de calor soportable. En la enfermería fue operado Sergio Aguilar de "herida por asta de toro en el tercio inferior de la cara posterior del muslo derecho con dos trayectorias una ascendente y hacia dentro de 15 centímetros que contusiona la arteria poplítea y alcanza el fémur y otra de diez centímetros hacia abajo. Pronóstico menos grave. Trasladado a la Clínica la Fraternidad".

 

 

 

 

 

Diego Urdiales protagonizó una actuación más que digna toda la tarde, y eso que ninguno de los tres toros que tuvo que estoquear por el percance de Aguilar se prestó lo más mínimo.

Con el que abrió plaza, toro mironcete y muy reservón, anduvo valiente y muy capaz, consiguiendo muletazos que el animal por si sólo no tenía. No obstante, la labor no tuvo redondez, y ni tan siquiera justo reconocimiento en el tendido.

El cuarto se movió algo más, pero con inciertas y descompuestas embestidas. De nuevo Urdiales anduvo sobrado de arrestos y capacidad para acabar dominando la situación con una faena muy medida, de extraordinaria firmeza, sobre todo en el toreo al natural. De nuevo el público se mostró demasiado frío, y aunque esta vez le aplaudieron, no valoraron lo suficiente el esfuerzo del riojano.

El sexto fue el toro más complicado del envío. Toro con genio y malas ideas, con el que Urdiales tampoco se dio demasiada coba y optó por abreviar.

Aguilar, que entró en el cartel por la vía de la sustitución en lugar del lesionado Luis Bolívar se mostró firme y valiente con su primero, toro remiso a embestir, al que el torero madrileño exprimió a base de aguante y mucha entrega. Lo mejor de su actuación, con el capote, en un bonito saludo a pies juntos y posterior quite por chicuelianas, y dos tandas con la muleta por el lado derecho.

Al descabellar fue cuando sobrevino el percance. El toro se arrancó de golpe, llevándose por delante a Aguilar, corneándole de forma certera en la corva de la pierna derecha.

Iván Vicente también estuvo por encima de la deslucida condición de sus dos toros. En sendas faenas se le vio comprometido e incluso elegante toreando al natural a su primero, pero ninguna de sus dos faenas llegaron a trascender a los tendidos. EFE

 

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