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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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León 24 Junio 2009 |
| Perera para la estadística, José Tomás para el recuerdo |
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Todavía
saliendo
de
la
plaza
de
toros
de
León
y la
gente
sólo
habla
del
faenón
de
José
Tomás
esta
tarde.
Es
caso
aparte,
un
torero
que
actúa
para
aficionados,
que
llega
al
gran
público.
El
torero
total.
Y
qué
pena
no
poder
verle
en
cosos
de
más
categoría
y
ante
astados
de
mayor
entidad.
Pero
el
poso
que
ha
dejado
hoy
en
León
será
difícil
de
borrar.
En su primero cortó una oreja en su primer toro por una actuación que comenzó con un vibrante quite por gaoneras muy ajustado y que prosiguió muleta en mano con series a izquierdas que fueron quitando brusquedad a las embestidas del toro. En redondo llegaron dos tandas de gran profundidad antes de volver a la izquierda y finalizar con manoletinas. Tras media estocada llegó el trofeo. Pero la gran obra de la tarde la firmó en el quinto, un sobrero de Las Ramblas con poca clase al que consintió en el primer tramo de la faena por el pitón izquierdo para a continuación desgranar cuatro series en redondo pletóricas de temple, profundidad y gusto. Toreo en estado puro. Volvió a la izquierda para terminar de cuajar al toro. Pero falló a espadas y todo quedó en una vuelta al ruedo bajo los gritos de ‘¡torero, torero!’. La faena ahí quedó para el recuerdo de todos los que la vivieron en el coso de León. El triunfador numérico ha sido Miguel Ángel Perera, que ha cortado tres orejas. Una paseó en su primero, un toro que sólo aguantó dos tandas a derechas y que después se apagó. Finalizó la faena con su habitual arrimón y paseó el trofeo. El sexto fue el toro que más motor mostró en el último tercio. Perera comenzó la faena con pases cambiados en los medios para a continuación firmar varias series por el pitón derecho en una faena que fue creciendo en intensidad. Si bien, de nuevo, finalizó con el toreo encimista, muy en la línea ‘ojedista’, que terminó por caldear el ambiente en los tendidos, que le pidieron el doble trofeo tras una estocada casi entera. Javier Conde ha pasado tan de puntillas como su particular concepto del toreo. Estuvo más decidido en su primero, pero sin apreturas en cites y embroques. Y en su segundo se desinhibió con un toro que no puso dificultades en sus embestidas.
Cope.es |
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