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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Madrid - 9 de agosto 2009 - |
| Romero y el confirmante Amaya saludan sendas ovaciones en Madrid |
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Sendas y solitarias ovaciones, para Alfonso Romero y Alejandro Amaya, respectivamente, fue el escaso balance de la corrida de toros celebrada hoy en Las Ventas, una función en la que Antón Cortés se estrelló con su lote, y en la que el viento lo condicionó todo.
Actitud
y mucho
vientoNo
fue
tarde
propicia.
Y esta
vez la
culpa no
fue de
los
toros,
que
salvo
dos -el
lote de
Antón
Cortés-,
ofrecieron
buen
juego,
sino del
viento,
dificultad
grande
para los
toreros,
entre
los que
hay que
destacar
su buena
actitud,
sobre
todo de
Romero y
Amaya,
los dos
con más
fortuna
en el
sorteo.
El
primero
de
Romero
no fue
del todo
claro.
Mansurrón,
rebrincado
y con la
cara
natural
por el
derecho,
le costó
mucho
ponerse
por ahí
al
torero.
Por el
izquierdo
tuvo más
franqueza
la
embestida,
lo que
aprovechó
para
robar
naturales
templados,
encajada
la
figura,
aunque
haciendo
los
cites
"fuera
cacho".
El
cuarto
tuvo
buen son
en las
embestidas,
aunque a
menos.
Romero
realizó
una
labor en
la que
ligó
tandas
de
derechazos
lentos y
por
abajo,
pero a
los que
faltó
limpieza
y
ajuste.
El toro
respondía
con
prontitud
y
metiendo
la cara
pero
rematando
los
viajes
con un
tornillacito,
algo que
no supo
corregir
el
torero,
sin
llegar a
acoplarse
del
todo.
El
confirmante
Amaya
tuvo en
primer
lugar un
toro que
peleó
con mal
estilo
en varas
y
viniéndose
arriba
en la
muleta.
Puso
ganas el
diestro,
que
consiguió
algún
muletazo
suelto
por el
derecho
de buen
trazo en
el
prólogo
de
trasteo.
Pero el
fuerte
viento
fue gran
inconveniente.
Faena
laboriosa
del
mexicano,
no
obstante,
sin
unidad y
sin
coger
altura,
con
demasiados
enganchones
y
perdiendo
pasos
entre
muletazos.
Todo, ya
está
dicho,
por
culpa
del
viento,
que no
le
permitió
confiarse,
pues el
toro
tuvo
nobleza
y "se
dejó" lo
suyo.
El
quinto
fue
también
buen
toro, y
aunque
tardó en
cogerle
el aire
Amaya,
probando
distancias
y
terrenos,
después
hilvanó
buenas
tandas
de
derechazos.
El
viento
otra vez
se hizo
notar en
esta
faena.
En un
momento
fortuito,
quedó al
descubierto,
sufriendo
una
espeluznante
voltereta,
por
fortuna
sin
mayores
consecuencias.
Visiblemente
mermado,
el
mexicano
hizo el
esfuerzo
de
volver a
la cara
del
animal,
y cuajó
dos
series
más muy
enrabietado.
De nuevo
salió
cogido
en el
primer
envite
con la
espada.
El
público
le
recompensó
con una
ovación.
Cortés
se
enfrentó
el lote
más
deslucido
del
encierro.
Su
primero,
abanto
en el
capote,
derribó
al
picador
en el
primer
encuentro
con el
caballo.
En la
muleta
mostró
desde el
primer
momento
su
querencia
a
chiqueros,
muy
manso, y
aún así
el
torero
manchego,
con
buena
actitud,
le buscó
las
vueltas
con
decisión.
Pero el
toro,
sin
humillar
y
saliendo
distraído
de los
muletazos
no fue
nada
fácil,
sin dar
la menor
opción.
Además
se
eternizó
el
torero
con el
descabello.
El sexto
fue
complicado
por
reservón
y el
genio
que
sacó.
Distraído
en el
capote,
"esperó"
e "hizo
hilo" en
banderillas.
En la
muleta
puso en
serios
problemas
a
Cortés,
EFE |
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