CRÓNICA DEL FESTEJO

 

Madrid - 5ª de abono  - 11 Mayo 2009 

Miguel Tendero, listo para mayores empresas

FICHA DEL FESTEJO

TOROS:

Seis novillos de Montealto (Agustín Montes), muy bien presentados. Con trapío y hechuras lujosas los seis. De muy distinta condición: el quinto, con clase, fue el mejor; se empleó bien el primero; blando en varas, el segundo peleó; agresivo e incierto el tercero, que se metía; manso pero bondadoso el cuarto; venido abajo el sexto.
 

ESPADAS:

José Manuel Mas, de corinto y oro, silencio y silencio tras un aviso.

Miguel Tendero, de carmín y oro, saludos tras un aviso y silencio tras un aviso.

Javier Cortés, de azul marino y oro, saludos y silencio.
 

INCIDENCIAS

5ª de San Isidro. Primaveral, ventoso. Casi lleno
Irregular pero distinguida actuación del novillero de Albacete en su despedida de Madrid. Variada, seria y guerrera novillada de Montealto. Cumplen Mas y Cortés
Herido grave el banderillero Gimeno Mora, cogido por el segundo en el embroque de un par. Una cornada de dos trayectorias en el muslo izquierdo y fractura de clavícula.
Muy aplaudido en el quinto el picador Agustín Collado por su acierto con la lanza y en la monta. Buenos pares de banderillas de Carlos Hombrados y Julio Campano.

 

 Video resumen del festejo de Las-ventas.com

Así lo vio la prensa

COPE.ES: “Hubo emoción, pero poco toreo” (Rafael Cabrera)
BURLADERO.COM:
“En Tendero hay torero, pero Madrid no se entera” (Mario Juárez)
ABC:
“Montealto escarpado y de espinas” (Zabala de la Serna)
LA RAZÓN
: “La tragedia ronda Las Ventas” (Juan Posada)
ELMUNDO.ES:
“El banderillero Gimeno Mora, herido grave” (Lucas Pérez)
EL PAÍS:
“Grave cogida de Gimeno Mora” (Antonio Lorca)
AGENCIA EFE
: “La cogida y la suerte” (Juan Miguel Núñez)
MUNDOTORO.COM:
“Un hombre grave en El Rastro” (Carlos Ruiz Villasuso)

 

En la primera de las tres novilladas de San Isidro, tres novilleros distintos. Por todo: trayectoria, proyección, destino, pasado, estilo, formas, fondo. Y hasta por la manera de respirar. Un José Manuel Mas, de Navalcarnero, en su tercera temporada con caballos, ya hecho, preparado, valeroso, puesto, fácil; un Miguel Tendero de Albacete, rodado y bien rodado en dos cursos, con alternativa de lujo anunciada para dentro de sólo tres semanas en Nimes, y por tanto novillero con más futuro que presente; y un Javier Cortés, de Getafe, oriundo de Villanueva del Arzobispo, salido de la Escuela de Madrid, de mucho corazón, todavía terminando de arrancar.


Mas tiene planta, porte y aire de torero caro. Tendero es muy aparatoso. Cortés tiene ese aire severo de los toreros de estatura más bien mediana que parecen no tener derecho ni a encogerse ni a estirarse. Torero a la pata la llana, sin sombra. Con veinte años recién cumplidos los tres mozos. Y una novillada de Montealto, hierro joven y encaste relativamente viejo: sangre Juan Pedro de El Ventorrillo. Con la seriedad, el trapío y la potencia de la ganadería madre. Hizo una tarde muy ventosa. Tan ventosa que la dejó marcada, porque puso muy caro todo: manejar los avíos, elegir terrenos y torear. Además del viento, lo que fijó en el calendario la fecha fue un grave percance: la cogida en banderillas de un veterano tan seguro como el almeriense Gimeno Mora.


Con la excepción de un sexto venido abajo después de sólo una primera vara, y que no dio a Javier Cortés más opción que la de acabar ya, la novillada, muy ofensiva y astifina, salió peleona, mutante y diversa. El cuarto de corrida, el más mansito de todos, y único negro del envío, fue el que con más docilidad se dejó. Parecía el de la despedida de Mas como novillero de Madrid. Porque lo brindó. Lo descompuso todo el viento. No encontró terreno adecuado Mas. En tablas se podía estar. No hubo redondeo. El de mejor fondo y más calidad, el más completo, fue el quinto, soberbiamente picado por Agustín Collado. Rompió el toro: fijeza, acometividad, nobleza. Muy poderoso Tendero, capaz de verdad, templado. Pero algo eléctrica y tensa la postura: las salidas exageradas, los desplantes desafiantes y provocadores, revolucionados, un teatral frenesí reñido con la pureza y el temple de embroques y pases, tránsitos y soluciones. Torero bueno, sí. No con la espada, porque ni pasa ni deja de pasar. Torero de ponerse muy encima, más al hilo que cruzado, firme pero algo encorvado, un punto violentos los toques. Pero seriedad para embraguetarse sin cansarse. Con las dos manos sabe y puede.


El novillo complicado fue el tercero. Por incierto, por arrear, meterse y revolverse, y por buscar por debajo de los vuelos. Y porque fue cuando más viento soplaba. Con una sencillez llamativa, Javier Cortés se trajo el toro por delante en una hermosa tanda ligada con la diestra y bien abrochada. Que pareció muy fácil. Y todo lo contrario porque el toro mordía. Faena luego de pelearse con el viento y las coladas o apretones del toro, que buscaba presa.


El primero, lesionado tras un volatín de salida, fue novillo aprovechable, por codicioso y pronto. Aunque diera en rajarse. Mas le pegó con la zurda una tanda extraordinaria. Pero sólo una. Muchos enganchones de muleta: por el viento, por no soltar a tiempo o no cruzarse, porque el toro protestaba. Faena en mal terreno: donde más pesaba todo. Y un raro novillo segundo, el que hirió a Gimeno Mora, jabonero y muy astifino, que se blandeó de manso en los caballos, pero metió la cara. Sólo que había que sujetarlo. O traerlo muy toreado porque, si no, punteaba. Mucha decisión de Tendero, pero en faena irregular, de muchos vuelcos, como si fuera por asaltos y no todos los ganara este nuevo torero tan rampante de Albacete. El toro acabó olisqueando y escarbando. Con el capote dejó Tendero su firma en lances sueltos de gran vuelo y dibujo. Mas también dejó una media verónica espléndida en una especie de quite de perdón con el último. Cortés es, de momento, de los que se agarran al capote sin saber soltarse de él ni que hacer con él tampoco.
 

 
(COLPISA, Barquerito).

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