CRÓNICA DEL FESTEJO

 

Madrid -  - 11 Junio 2009 - Novillada

Convincente éxito del mexicano Arturo Saldívar

FICHA DEL FESTEJO

TOROS:

Seis novillos de Torres Gallego. En el tipo de procedencia Núñez, pero lote variado. Primero, cuarto y sexto dieron muy buen juego.


ESPADAS:

Arturo Saldívar, que sustituyó a José Manuel Mas, palmas tras un aviso y una oreja.

Francisco Pajares, silencio tras aviso en los dos.

Ernesto Javier Tapia “Calita”, silencio en los dos.

INCIDENCIAS

Una oreja del mejor novillo de la tarde. Pero, sobre todo, carácter, personalidad, valor, ambición. Había entrado en el cartel como sustituto del anunciado José Manuel Mas.

 


 

 Video resumen del festejo de Las-ventas.com

 

De los toreritos mexicanos transterrados a España hace tres o cuatro años y que antes o después hicieron su debut en Madrid, sólo uno de ellos, Ernesto Tapia “Calita”, de Naucalpan de Juárez, capitalino, del distrito federal de México, decidió afincarse en Sevilla y ahí para. Ayer toreó en Madrid. Se va encajando en las maneras españolas. Es ya historia aquella sorprendente frescura imberbe de que, toreando de capa, hizo gala en un certamen de 2007.
Calita se ha formalizado y apatronado, ha echado más cuerpo de matador de toros que de novillero, no parece frágil pero se le resiste la quietud en los embroques. A veces. Muy prudente Calita con el tercer novillo de esa colección de sangre Núñez del hierro de Torres Gallego. Con la cual vino a celebrarse en son menor la fiesta de Corpus, que fue en tiempo fecha taurina de postín. Casi nadie en la plaza.
Calita quiso torear por gaoneras al segundo de la tarde en un quite. Se arrepintió antes de rematar la primera. Y volvió a salir a quitar en el quinto, y a medio arrepentirse de repente, pero para salir volteado. Nervioso. Con el sexto toro de esta pedregosa novillada, un largo y engatillado torete muy astifino, protestado por sus malos apoyos, se sacó la espina Calita. Espoleado seguramente por el triunfo aún caliente de Arturo Saldívar con el notable cuarto toro de festejo.
Saldívar, que se hizo respetar en sus dos paseíllos del año pasado en las Ventas, es uno de los tres transterraditos que eligieron Madrid y no Sevilla para hacer carrera. Los otros dos son El Payo, que confirmó ya alternativa en San Isidro, y el bravo Mario Aguilar, que ha hecho siempre el gasto pero nunca se ha llevado de sorteos ni un novillo que medio quisiera. Saldívar dio ayer el salto de calidad que se estaba esperando. Calita fue con el sexto toro pura ortodoxia, que implica ritmo pero también se cobra su precio en imaginación. Amontonada una faena reiterativa. No mala. Ni buena. De cierto gusto al componer con la mano derecha. Con puntos de empaque donde se adivina todavía proyección.
Saldívar torea bastante mejor con la mano izquierda que con la derecha. Muchísimo mejor. Hay un sabio Benjamín Bentura que sostiene que lo de verdad difícil es torear con la derecha y no al revés. Será cierto. Del todo en el caso de Saldívar, que es, por cierto, de Jalisco, del municipio de Teocaltiche. Y va a ser torero con cuerda. De bragueta, de pasarse, por tanto, muy cerca los toros. Y eso hizo con el cuarto de corrida. De engancharlos por delante y tirar de ellos al temple y no a tirones. De no perder pasos sino ganarlos en todo caso. Y vertical, de no arrugarse. Ni practicar el toreo a pies juntos que ha vuelto a las pasarelas como moda retro. Sino medio abierto el compás.
Saldívar, que no se cansa, que se deja acariciar la tripita por los pitones, que se pone donde no hay toro que no embista. Como la faena buena tuvo sus momentos de compás, y ligazón y buen aire, se calentaron los dos centenares escasos de cabales que esperan siempre en Madrid el milagro. Y a su manera lo fue esta actuación tan sincera y descarada, entregada y encajada de Saldívar. La apertura de faena con banderazos firmísimos fue promesa cierta de cuanto vino después: toreo amanoletado con la zurda; muy por pulir con la mano derecha. Pecó de no soltar toro, y así no vale. Y mató con corazón. No se podía ir la oreja de ese toro. Le dará fama, crédito.
La primera de sus dos faenas, templada y entregada, más desordenada, con más de un panzazo a toro pasado, tuvo su fuercecita. Nada comparable a la otra. Saldívar no estaba anunciado, sino que sustituyó a un colega enfermo, José Manuel Mas. El placentino Francisco Pajares anduvo con oficio. Discreta la ilusión, menores los logros. Como si no bastara saber andar. De uno en uno los muletazos, nunca dos ligados. O casi nunca. Muy llorón el quinto novillo, y se aburrieron toro y torero. Mansito aunque noble el segundo y no hubo pelea. Pelón Saldívar, que no perdonó ni un quite. Chicuelinas, talaveranas, delantales, faroles. Repertorio largo. Faltó la verónica pura y desnuda. Otro día.

 

(COLPISA, Barquerito)

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