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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Madrid -13 septiembre 2009 - |
| Aguilar vuelve a gustar |
Venegas tuvo en primer lugar un buen novillo, noble y con movilidad, con el que no llegó a acoplarse. Destacó, eso si, en un enjundioso saludo capotero, con buenos lances a la verónica abrochados con dos medias de impecable ejecución. En la muleta, sin embargo, se perdió el novillero. Faltó intensidad y, sobre todo, ligazón. El principal problema fue la colocación, pues después del primer muletazo se quedaba siempre muy fuera, teniendo que corregir la posición una y otra vez para pegar los muletazos de uno en uno, y sin llegar a decir mucho. Y aunque la voluntad estuvo presente durante todo el trasteo, aquello no llegó a coger altura. Mató a la primera, y se pegó una vuelta al ruedo por su cuenta. El cuarto, sin embargo, fue totalmente distinto. Novillo descastado y sin fuerzas, que no le brindó la menor opción al novillero, que puso mucho empeño, pero sin resultado. Aguilar dio una buena dimensión frente a su primero, novillo noblote pero sin chispa, sin ninguna "transmisión". El mexicano llevó a cabo una faena de mucha firmeza y valor, mostrándose muy puesto y con el oficio bien aprendido. Lástima que el conjunto no llegara a trascender lo suficiente, todo por culpa de la sosa condición del astado. Con el quinto volvió a la carga Aguilar con las mismas armas. Valor, mucho valor, y aguante a raudales ante un novillo incierto, que se movió a oleadas y que acabó parándose. Ensayó el mexicano un parón final muy a modo. Pero lo echó todo por la borda por su mal uso de la espada. El tercero, primero de Nunes, fue el más deslucido. Distraído de salida, no quiso saber nada del caballo, frenándose antes de entrar y sin aguantar más de dos segundos seguidos en el peto, por lo que llevó numerosos picotazos que le hicieron sangrar mucho. Y esto unido a los trescientos capotazos que le dieron, hicieron que se parara enseguida en la muleta. El portugués llevó a cabo una labor tan voluntariosa como anodina. Se queda muy quieto este torero, pero en esta faena no dijo absolutamente nada. Tampoco dijo gran cosa en el sexo, novillo manso y sin transmisión alguna, al que Nunes cuajó una faena de largometraje, de poco poso y dejándose tropezar mucho los engaños. EFE
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