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FICHA DEL FESTEJO |
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TOROS:
Seis toros de El
Cortijillo (hermanos Lozano Martín). Corrida de
variadas hechuras y serio cuajo general. Dura de
manos, de juego y condición desiguales. Quinto y
sexto, los de más fondo, se emplearon bien. El
tercero, reservón y violento, y el cuarto, rajado
sin disimulo, fueron de pobre nota, Manejables los
dos primeros
ESPADAS:
Sergio Aguilar,
de añil y oro, saludos, silencio y vuelta tras un
aviso.
David Mora,
de carmesí y oro, palmas, silencio y vuelta tras un
aviso.
INCIDENCIAS
Más propicio el
lote de Mora que el de Aguilar, pero los dos
toreros, premiados por sus méritos en San Isidro,
pasan la prueba de una corrida no sencilla de El
Cortijillo
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Video resumen del festejo de
Las-ventas.com |
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Enteros y
entregados
los dos
toreros de
un mano a
mano del
todo
insólito.
Los dos
protagonistas
hicieron
hace más de
un mes, en
la primera
semana de
San Isidro,
méritos
cabales.
Ésta fue la
recompensa:
una corrida
sobre el
papel
propicia. De
El
Cortijillo,
el tercero
de los
hierros de
la familia
Lozano, que
tomaba
antigüedad.
Procedencia
Alcurrucén.
Dos toros
cinqueños y
a apenas
cuatro meses
de cumplir
los seis de
límite,
primero y
sexto. Dos
toros de
hechuras
casi
idénticas,
segundo y
quinto. Y
dos más,
tercero y
cuarto, cada
uno de una
manera.
Violento, el
tercero,
espantadizo
de salida,
fue el de
peor
carácter.
Lidiado a
mitad de
festejo,
vino a
marcarlo en
parte. No se
dio tampoco
el caso del
clavo que
saca otro
porque el
cuarto,
aunque
dócil, se
rajó
escandalosamente
y, al
recular para
buscar
tablas con
la grupa, se
salía de
embroque.
Los dos
últimos de
corrida
salvaron los
muebles pero
solamente
eso: no
murió de
bravo
ninguno de
los dos,
sólo que el
sexto fue,
pese a sus
ganas de
irse, toro
de buen
aire, lindo
viaje y
pronto
empleo por
las dos
manos; y el
quinto, un
punto
frenado por
poco
sangrado,
fue toro con
fondo, Hubo
que
convencerlo
y
consentirle.
Los dos
primeros,
los del
estreno, se
dejaron con
nobleza,
pero sin
darse. El
toro del
debut fue un
poquito
informal
–justas
fuerzas,
algún
cabezazo por
eso- y el
siguiente se
paró casi a
las primeras
de cambio.
Como la
corrida de
Alcurrucén
de la feria
del
Aniversario
dio hace
justo una
semana tan
buen juego,
la prueba de
El
Cortijillo
se esperaba
con singular
curiosidad.
Muy hermosa
la corrida.
Bien hecho
incluso el
sexto de los
casi seis
años.
Con los dos
toreros
vinieron
partidarios.
De Madrid y
periferia.
Los de
Aguilar, del
Puente de
Vallecas.
Los de David
Mora, de
Móstoles.
Los
neutrales
fueron
mayoría.
Sergio es un
torero con
seis años de
vuelo y de
diversa
fortuna, que
le ha dado
la espalda
varias veces
pero también
la cara: en
Francia lo
quieren
bien, se ha
alistado
este año en
duros
exámenes de
Bilbao y
Pamplona. Es
un torero
muy
valiente. Y
es esa clase
de valor que
se acaba
dejando
sentir como
en silencio:
imperturbable,
antes más
terco que
ahora,
porque los
toreros que
empiezan a
verlo claro
no hacen
alarde de
valor.
David Mora,
que tomó la
alternativa
no hace ni
tres veranos
en Borox, el
pueblo natal
de Domingo
Ortega,
estaba un
poco
escondido,
se oía
hablar de
él, se
destapó en
San Isidro.
También es
de valor. Y
de
expresión.
Se ha hecho
torero
codillero y
el codilleo,
que puede
ser muy
torero,
perturba en
su caso un
poco. Porque
el codillero
lleva los
toros menos
toreados o
metidos en
la muleta
que el que
no codillea
y torea con
los brazos
enteros. Por
codillero se
perdió David
los buenos
aromas
primero del
sexto recién
descorchado.
Hasta que
dejó de
codillear. Y
entonces
toreó con la
mano
izquierda
con buen
compás,
estirado y
sin
esconderse.
Ni cansarse.
Tal vez por
ese
codilleo, y
porque el
viento lo
descubrió un
par de
veces, le
faltó
enganchar y
gobernar
mejor las
embestidas
del toro
segundo que
tan antes de
tiempo se
paró.
Con su
marcial
aguante de
torero
vertical,
Aguilar le
sacó al
quinto
tandas de
riguroso
empaque. Con
ese regusto
del toreo de
Madrid. Del
toreo de
vieja
escuela. Con
el capote
dibujaron
los dos con
aire propio.
Muy despacio
a la
verónica
Sergio en
lances
sueltos; muy
roto David
Mora en
lances muy
compuestos
pero muy de
verdad. Con
la espada,
Sergio
estuvo
espléndido
en las dos
primeras
bazas, pero
no en el
quinto toro,
al que
atravesó e
hizo
guardia. Y
se fue una
oreja de las
que suenan.
David, menos
certero,
menos claras
las ideas,
salió
prendido por
el muslo al
cobrar ya
muy tarde la
estocada que
hizo rodar
al sexto.
Los forros
milagrosos
de la
taleguilla,
un precioso
terno
carmesí que
parecía de
estreno,
hicieron un
quite
providencial.
Cuando se
empleó sin
disimular su
genio, el
tercero
desarmó
desairadamente
a Sergio.
Cuya firmeza
fue
nuevamente
conmovedora,
genuina, un
punto rígida
a ratos. Más
propicio el
lote de
Mora. Pero
quedaron a
la par el
uno y el
otro.
Salieron
airosos.
(COLPISA,
Barquerito)
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