Juan
Mora
volvía
a
Madrid
después
de
seis
años
de
ausencia.
En
su
regreso
ha
brillado
con
dos
toros
de
escasas
condiciones.
Dejó
su
carta
de
presentación
en
el
primero
de
la
tarde
(toro
de
la
confirmación
de
César
Girón)
en
un
quite
por
verónicas,
toreando
muy
ceñido,
con
gusto
y
sentimiento.
Después
en
su
primero
destacaron
varios
lances
a
pies
juntos,
que
fueron
ovacionados.
Con
la
muleta
inició
su
labor
con
mucha
torería,
doblándose
muy
bien
por
bajo.
Pero
todo
quedó
ahí,
pues
el
resto
de
la
faena
tuvo
altibajos,
si
bien
destacaron
algunos
muletazos
sueltos,
lentos
y
largos,
con
la
mano
derecha.
Con
el
cuarto
de
nuevo
se
lució
en
un
quite
por
verónicas
y
prácticamente
ahí
acabo
todo,
pues
el
toro
se
paró
y
Mora
no
tuvo
más
remedio
que
meterse
entre
los
pitones,
intentando
arrancar
algún
muletazo.
José
Luis
Moreno
estuvo
muy
centrado
con
su
primero,
al
que
le
realizó
un
vistoso
quite
por
tafalleras.
Con
la
muleta
dio
una
importante
dimensión
al
llevar
a
cabo
una
labor
muy
bien
planteada
en
la
que
brilló
sobre
todo
por
la
seguridad
que
tuvo.
Toreo
de
buen
gusto,
pleno
de
temple
y
torería.
Una
pena
que
el
toro
flojeara
tanto,
aún
así
el
cordobés
anduvo
sobrado
y
muy
por
encima
del
toro.
Fue
una
meritoria
faena,
premiada
con
una
oreja
de
ley.
Con
el
quinto
quiso
redondear
su
actuación,
mas
el
toro,
soso
y
muy
flojo,
no
se
lo
permitió.
Moreno,
muy
decidido
y
entregado,
no
tuvo
más
remedio
que
plantear
el
trasteo
a
media
altura.
César
Girón
confirmaba
alternativa.
El
torero
sevillano
pasó
apuros
al
perder
el
capote
y
quedarse
enganchado
en
las
astas
del
toro
que
abrió
plaza,
sin
que
la
cosa
pasara
del
simple
susto.
El
toro,
soso
y
flojo,
no
dio
facilidades.
A
pesar
de
ello
el
diestro
estuvo
muy
dispuesto
logrando
algún
que
otro
muletazo
de
buena
factura
sobre
la
mano
derecha.
Mejor
estuvo
con
el
sexto,
un
toro
grande,
alto,
bien
armado
y de
casi
seis
años,
que
tuvo
nobleza,
aunque
le
costaba
humillar.
El
sevillano
estuvo
muy
centrado
y a
base
de
insistir
sacó
alguna
que
otra
serie
de
mérito.
EFE