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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Madrid - 19 Abril 2009 |
| Un toro bravo de Adolfo Martín, lo más destacado de un concurso sin historia |
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Tarde especial en Madrid. Hacía años que Las Ventas no acogía una corrida concurso, y esta temporada la empresa apostó por ofrecer una función con el toro como gran y único protagonista. Pero como viene siendo habitual en esta plaza, la decepción se adueñó de todo. Toros de diferentes ganaderías pero todos de encaste "santacoloma". Astados que, salvo un bravo ejemplar de Adolfo Martín, no dieron facilidades a una terna que acusó escaso rodaje y pocos contratos adquiridos en las últimas temporadas. Pero la tarde merece analizarse desde su protagonista: el toro. El primero, de Juan Luis Fraile, que pesó 520 kilos, fue un toro cuajado, que tuvo casta y cumplió un aceptable tercio de varas. En la muleta desarrolló complicaciones por el pitón derecho, pero tampoco pudo contemplarse toda su condición por la falta de seguridad de Aníbal Ruiz. El segundo, de Moreno Silva, fue precioso de estampa. Un cárdeno oscuro de 518 kilos, ovacionado nada más salir por chiqueros, aunque los aplausos pronto se tornaron en protestas por sus escasas fuerzas. En el caballo apenas se empleó, incluso perdió las manos en los dos últimos encuentros. Y en la muleta blandeó también mucho, y a pesar de la voluntad de Millán, el trasteo se perdió en el limbo. El tercero fue un zambombo de 630 kilos de Cuadri que acabó desarrollando peligro por su escaso castigo en varas. En banderillas esperó mucho y en el último tercio "midió" en todo el momento al torero, sin terminar de pasar en la muleta. El que hizo cuarto, de José Escolar, con 525 kilos, apenas empujó en el caballo. Toro sin "transmisión", que siempre llevó la cara arriba y que salía suelto de cada pase. El quinto de Adolfo Martín fue el más justo de presencia de todos, con 488 kilos, pero con dos pitones como guadañas. El astado apuntó clase en el capote, y en varas dio espectáculo. Hasta seis veces entró al caballo, las tres últimas arrancándose de largo, galopando con alegría y empujando con ahínco en las faldas del peto. La pena fue que tanto castigo acabó con sus fuerzas, y en la muleta se paró. Y el sexto, un ejemplar alto de agujas de Pablo Mayoral, que dio en la báscula 596 kilos, acabó "desarrollando sentido" fruto de una desastrosa lidia. Cumplió sin más en el caballo y en la muleta no tuvo ni un pase. En cuanto a lo artístico, Aníbar Ruiz anduvo a la deriva con su primero y toreó con temple al cuarto aunque despegado. Millán estuvo aseado con su primero y apenas pudo hacer nada con el parado quinto. Y Sergio Martínez, que se enfrentó al peor lote, no pasó de las probaturas en ninguna de sus dos faenas.
Javier López - EFE |
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