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FICHA DEL FESTEJO |
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TOROS:
Cinco toros de Nicolás Fraile. Los
jugados de pares, con el hierro de Valdefresno. Los
impares, con el de Hermanos Fraile Mazas. Y un
sobrero -2º bis- de José Luis Marca, que dio buen
juego. Ofensiva la corrida de Fraile, con tres toros
últimos muy descarados. De desigual nota en el
caballo, fue corrida problemática: andarín el
primero, apagado el tercero, no se empleó un
incierto cuarto, fogoso pero a menos el quinto,
manso de pésima nota el sexto.
ESPADAS:
Juan Bautista, de marengo y
oro, silencio y algunos pitos.
Miguel Ángel Perera, de bermellón y oro,
saludos y silencio tras un aviso.
Alejandro Talavante, de azul marino y oro,
silencio y silencio tras un aviso.
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INCIDENCIAS
-La sombra del torero de la Puebla y
de su tarde del jueves se deja sentir. Complicada
corrida de Valdefresno. Valoración menor del
esfuerzo del torero extremeño.
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Video resumen del festejo de
Las-ventas.com |
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Así lo vio la prensa
COPE.ES:
“Calma chicha” (Rafael Cabrera)
BURLADERO.COM:
“¿Viste ayer lo de Morante en Madrid?” (Mario
Juárez)
ABC: “Letargo
nostálgico de Morante” (Zabala de la Serna)
LA RAZÓN:
“Vacío al calor de Morante” (Patricia Navarro)
ELMUNDO.ES:
“Soporífera tarde de toros” (Lucas Pérez)
EL PAÍS:
“El arte de Morante, en el recuerdo” (Antonio
Lorca)
AGENCIA EFE:
“La corrida de la nada” (Juan Miguel Núñez)
MUNDOTORO.COM:
“Qué hacer si te presentan a Timoteo” (Carlos
Ruiz Villasuso)
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Estaban
enlotados
los seis
toros de
Nicolás
Fraile en
dos mitades:
en una, los
del hierro
de
Valdefresno;
en la otra,
la del de
los Fraile
Mazas. Los
valdefresnos
se soltaron
en los
turnos
pares, pero
el segundo
de la tarde,
el de
mejores
apuntes en
el caballo
y, sobre
todo, en la
salida del
caballo, fue
devuelto por
claudicar.
Muy rigurosa
la decisión.
Contra
costumbre
del
ganadero, no
vino pareja
la corrida.
La
desigualaba
con su sola
presencia el
sexto, un
pavo muy
ofensivo,
ventrudo y
cargadísimo
de culata y
pechuga, que
hizo
demasiadas
cosas de
manso. Y de
principio a
fin: de
pelearse con
genio del
caballo,
volver
grupas en
plena faena
y hasta irse
al paso
cochinero.
Gran borrón.
La segunda
mitad de
corrida
salió armada
hasta los
dientes:
cornalón un
cuarto
veleto, que
fue un toro
con toda la
barba; y no
tanto pero
no le anduvo
lejos un
quinto, que,
armónico el
tipo con su
cuajo, lucía
un clamoroso
balcón, dos
puntas
afiladísimas.
Tanto uno
como otro
sacaron el
frío son tan
clásico en
el encaste
Atanasio y
eso complicó
las cosas.
No fueron
nada
sencillos
ninguno de
esos dos
toros. Más
deslucido
que
complicado
el sexto que
se iba de
manso.
En
comparación
con los
rigores de
cuarto y
quinto,
particularmente
inciertos
uno y otro
por la mano
izquierda,
los otros
dos toros de
corrida, los
de los
hermanos
Fraile
Mazas,
parecieron
casi
dóciles.
Fueron
manejables.
Pero el
primero, que
saltó la
barrera
antes de
varas con
estilo
felino, se
puso muy
andarín. Y
costó tanto
embrocarse
como rematar
el muletazo.
También el
tercero
estuvo a
punto de
saltar la
barrera y
llegó a
empercharse
en el listón
cimero, pero
no pasó por
encima.
Manso de
escupirse
del caballo,
castigado
con palmas
de tango,
dolido,
frenado, la
lengua
afuera, tuvo
esa rara
nobleza que
tanto dan
los toros de
sangre
Lisardo. La
mostró
incluso en
dos parones.
Los cinco
toros de
Nicolás
Fraile
fueron, en
fin, de
mutante
conducta.
Los ataques
del quinto
en la
distancia
por la mano
derecha
fueron
notables
pero muy
pocos; sólo
siete y
siete sólo
las
embestidas
francas y
rebosadas
del primero.
No se empleó
el cuarto
salvo en la
media altura
y sin darse.
No fue, por
tanto, esa
corrida
densa y de
grave
conducta tan
clásica en
Valdefresno.
Y sí fue, en
cambio y en
conjunto, la
más ofensiva
de cuantas
van de
feria.
Muchos de
los que
estaban en
el coro se
habían
quedado
colgados del
toro de Juan
Pedro Domecq
que el
jueves dejó
para siempre
consagrado a
Morante. Y
fueron no
pocos
quienes
esperaban de
nuevo canela
en rama. Y
no.
Un sobrero
de Marca
jugado de
segundo bis,
castaño,
cinqueño,
tocado y
armado por
delante,
embastecido
por la edad
pero bien
rematado,
fue, en
contraste
con los
espinosos
valdefresnos,
toro de
claro aire.
De otra
manera. La
faena de
Morante
promete ser
de efecto
dominó para
el resto de
la feria.
Esta corrida
de sólo el
día
siguiente
fue la
prueba. La
serenidad de
Talavante,
valeroso y
relajado, no
se tuvo en
cuenta.
Tampoco el
cumplido y
sincero
arrojo de
Perera con
el quinto de
corrida.
Estuvo en
onda
distante
Juan
Bautista.
Competente
lidiador,
entregado de
verdad tan
sólo en los
siete
doblones con
que ahormó
al primero
de la tarde.
Pero sin
determinación
para tirar
de recursos
en el manejo
del incierto
cuarto.
Hábil para
enterrar
estocadas
tendidas.
Poca cosa.
Perera y
Talavante
libraron un
amago de
combate en
quites en el
toro de
Marca.
Talavante
quitó por
lances a la
valenciana
desangelados,
despegados y
enganchados;
Perera
replicó
arrebatado
con tres
gaoneras y
dos
valencianas
francamente
buenas. Ganó
el asalto
Perera pero
fue victoria
pírrica,
porque el
toro de
Marca había
avisado con
durar lo
justo. Llegó
a sentarse y
casi echarse
al décimo
muletazo.
Perera
estuvo más
firme y
poderoso que
inspirado,
no soltó
siempre toro
en las
tandas
cosidas o
ligadas, se
plantó
encima
cuando menos
aire tenía
ese toro.
Con el
quinto
arriesgó en
dos tandas
traídas de
largo,
ligadas,
mandonas,
enjaretadas,
de lindo
ajuste y
mano baja.
Pero sólo
dos tandas.
Machacón,
Perera se
empeñó en
seguir
cuando ya
estaba el
toro
despellejadito.
Un empacho.
No hostil el
ambiente con
Perera, pero
sí
refractario.
Y gélido con
Talavante,
que, firme y
estático,
trató con
suavidad a
sus dos
toros. No
siempre la
suavidad es
temple.
(COLPISA,
Barquerito)
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