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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Madrid - 23 de Agosto 2009 - |
| Un gran toro y un torero con arrestos |
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Por fin el toro como protagonista en Madrid. Un extraordinario ejemplar de Ana María Cascón -procedencia Atanasio Fernández-, con cuajo y de astifinas defensas, como toda la corrida, bravo en el caballo, noble, con clase y mucho motor en la muleta, que fue merecidamente premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Un premio en Madrid que dice mucho. Pero delante tuvo un torero, Francisco Javier Corpas, que pese a lo poco toreado que está, no se amilanó en ningún momento. Dicen que los buenos toros son los que descubren a los malos toreros, y con Corpas fue todo lo contrario, dio la cara con ambición y elegantes formas y supo sacar tajada de tan colaborador oponente, al que cuajó una gran faena premiada con una oreja. Corpas, que no hizo nada con el capote, comenzó la faena de muleta con la mano diestra en el centro del ruedo, ligando dos buenas series que tuvieron mucha vibración. Con el toro, que hacía el "avión" por los dos pitones, toreó más amoldado por el pitón izquierdo, con exquisito temple, gusto y sentimiento. Muy bien Corpas, que tras finalizar la labor con enjundiosos ayudados por alto, agarró media estocada muy efectiva, que le valió el trofeo de un toro de bandera. El confirmante "Carnicerito de Úbeda" no tuvo su tarde. Se le nota el escaso bagaje profesional que atesora y en ninguno de sus dos toros supo redondear nada. Con el toro de la ceremonia, destacó únicamente en un quite por chicuelinas, pues en la muleta se empeñó en torear por arriba y por el pitón derecho, el de peor condición del animal. Por el izquierdo dejó alguna cosita suelta, pero sin unidad. Y en el cuarto anduvo también a la deriva, en una faena en la que predominaron los enganchones. Estuvo voluntarioso pero no pudo resolver. "Serranito" salió muy decidido en su primero, al que saludó con una larga de rodillas, de la que salió desarmado. En la muleta anduvo correcto, con disposición, pero artísticamente tampoco llegó a decir mucho. Destacó únicamente su actitud, las ganas que puso, pero nada más. Con el sexto, toro parado, que acometía en cortas embestidas, estuvo de nuevo muy voluntarioso y con mucha entrega, sobre todo en el toreo al natural, ganándose el respeto del público de Madrid. Pero mató mal, y todo se diluyó
Agencia EFE
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