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FICHA DEL FESTEJO |
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TOROS:
Seis toros de Palha
(Joao Folque de Mendoça). Corrida seria, variada, de
mucha plaza. El segundo, encastado, el cuatro, muy
bondadoso, y el quinto, de calidad, fueron toros de
buena nota. Cornalón un primero noble pero
distraído; agresivo el tercero; a su aire un sexto
de grandes proporciones.
ESPADAS:
Luis
Antonio Gaspar “Paulita”, de grana y oro,
silencio y pitos.
Paúl
Abadía “Serranito”, de cobalto y oro, silencio
tras un aviso y silencio.
Israel
Lancho, de verde botella y oro, silencio tras un
aviso y silencio.
INCIDENCIAS
21ª de San Isidro
El sexto toro de Palha lo prende en el embroque de
la estocada y le pega en el pecho una cornada casi
fatal. Corrida de variado estilo, ágil y encastada.
Tres toros notables. De pronóstico muy grave la
herida de Israel Lancho, de 20 CMS. en el hemotórax
derecho, con orificios de entrada y salida
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Video resumen del festejo de
Las-ventas.com |
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La corrida
de Palha
estaba
saliendo con
viveza,
interés,
variedad y a
gusto de
casi todos,
cuando a
última hora
sobrevino
una tragedia
casi fatal.
En el
embroque de
la estocada
con que iba
a morir el
último de
corrida,
Israel
Lancho salió
prendido por
el pecho,
como
amarrado al
enorme
cuerno
derecho, que
se le encajó
entre faja y
chaleco,
zarandeado
brutalmente
y, al cabo,
herido de
mucha
gravedad. La
cornada pudo
haber sido
mortal de
necesidad.
El toro, al
sentir la
espada casi
entera
enterrada,
se defendió
con una
violencia
terrible. La
plaza fue un
grito de
espanto. Las
cuadrillas
llegaron al
quite
raudas.
Israel atacó
en la suerte
contraria y
más allá de
la segunda
raya. Su
alta figura
desgarbada
se interpuso
entro el
toro y su
querencia.
Ese detalle
resultó
fatal. El
toro no
salió
librado del
embroque. No
había
llegado a
estar en
realidad
metido en el
engaño
nunca.
Poco y mal
picado –un
picotazo de
blandearse y
un puyazo
muy trasero
que hizo
poca sangre-
el toro, de
mucha alzada
y ensillado
pero de
soberbio
porte, había
pegado algún
cabezazo
descompuesto
durante lo
que fue una
faena más
voluntariosa
que
acertada.
Con algún
muletazo
suelto bueno
por la mano
izquierda.
Trabajo
desmañado,
porque el
toro punteó
por la
derecha o se
metía.
Israel dio
la impresión
de sentirse
derrotado
cuando
cambió de
espada. No
le habían
rodado las
cosas.
Ilusión
había: salió
en el
segundo de
corrida a un
quite por
verónicas,
un quite que
quiso ser y
no fue,
porque, como
a lance
hecho, se
fue antes de
embroque. Un
quite por
lances a la
valenciana o
saltilleras
al tercero
de corrida
salió
deslucido
por movido o
mal librado.
El tercer
toro de la
corrida, de
mucha gaita
y
descabalado
galope,
repuso por
la mano
izquierda,
protestó en
la corta
distancia,
remató a
taponazos y
fue, además,
muy mirón.
Buena la
voluntad del
torero
extremeño,
que mató de
estocada tan
defectuosa
que asomó
por el
costillar
derecho.
La corrida
de Palha dio
tres toros
distinguidos.
Un segundo
de eléctrico
compás,
cierta
fiereza al
tomar la
muleta en
los medios,
por abajo y
sólo por la
mano derecha
y, en
conjunto,
toro de
brava pelea;
un cuarto de
sorprendente
son
pastueño,
casi ajeno a
la leyenda
de la propia
ganadería: y
un quinto
que descolgó
y quiso por
las dos
manos con
caras
maneras, que
se vino a
enterar a
última hora
y hasta
repuso un
poco por la
mano
izquierda.
Curiosamente
ninguno de
los tres
murió de
bravo.
Ojos
toristas
La corrida
se vivió a
favor de
obra. Con
ojos
toristas se
midió y
celebró. Y
hasta se
pidió sin
mayor motivo
la vuelta al
ruedo en el
arrastre
para el
quinto. Paúl
Serranito
hizo cosas
muy bonitas
y buenas con
sus dos
toros, pero
sin
redondear
con ninguno
de los dos.
En parte,
por culpa
del viento,
que, cruel
de nuevo, no
dejó elegir
terrenos ni
casi
distancias.
Serranito,
clásico y
refinado,
firme y
seguro de
sí, le bajó
la mano al
segundo y le
pegó
muletazos
caros por el
aguante, el
ajuste y el
temple. Pero
en faena sin
continuidad
ni
propiamente
hilo. Al
quinto lo
trató muy
generosamente
y lo dejó
ver, se lo
trajo
enganchado
por las dos
manos, lo
supo
esperar, y
ligar en el
sitio sin
irse ni
temblar. A
este lindo
trabajito le
faltó lo
mismo que al
previo:
garra,
descaro,
trama. Y
faltó en los
dos casos
remate con
la espada,
que era en
tiempos arma
fuerte de
Paúl pero ya
no. Un quite
por gaoneras
al cornalón
primero de
corrida fue
espléndida
tarjeta de
visita.
Paulita no
se inspiró
con el buen
cuarto, con
el que pecó
de ligero. Y
de no
pensar, sino
de atacar
enseguida
sin medir
los tiempos
del toro. De
pronto
sintió el
peso del
aliento de
quines
tomaron no
sin motivo
partido por
ese toro tan
pastueño de
Palha. No le
tembló el
pulso a
Paulita al
ver asomar,
para romper
plaza, al
toro más
cornalón de
todo San
Isidro.
Terrorífico,
pero fiable
porque,
aunque
distraído,
se empleó
con nobleza
y no pegó ni
cornadas al
aire. Fue
toro a
menos, no
humilló y a
veces se iba
de las
suertes como
si esta no
fuera su
corrida. El
fin de
fiesta tan
dramático le
quitó de
golpe el
brillo a
todo lo
previo.
(COLPISA,
Barquerito)
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