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FICHA DEL FESTEJO |
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TOROS:
Seis novillos de Hermanos Domínguez
Camacho, muy bien presentados, de variadas hechuras.
Tercero y cuarto dieron muy buen juego. Se vino
abajo afligido el sexto, molido en duro puyazo.
Bondadosos los dos primeros. Rebrincado y manejable
el quinto.
ESPADAS:
Juan Ortiz, de Ubaté (Cundinamarca, Colombia), nuevo en Madrid, de
azul mahón y oro, silencio tras un aviso y vuelta protestada.
Fernando del Toro, de azul prusia y oro, silencio tras un aviso y
silencio.
Juan Luis Rodríguez, de grana y oro, saludos y silencio.
INCIDENCIAS
Concurso de novilladas de las Ocho Naciones. 1ª del ciclo. Muy
caluroso. 4.000 espectadores. Arranca el concurso internacional de
novilleros de las Ventas. El torero de Albacete, candidato a
finalista. Se aflige uno de los dos novillos. Luce con otro. Pincha
mucho
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Video resumen del festejo de
Las-ventas.com |
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Doce novilleros en
liza en la nueva
edición del ciclo de
las Ocho Naciones.
No habrá esta vez
representación ni de
Perú ni de Ecuador.
Sí de Venezuela,
México, Francia,
Portugal, Venezuela
y Colombia. Mayoría
de aspirantes
españoles: seis. Dos
ayer: el sevillano
Fernando del Toro,
de buena planta
–torero y lo parece-
y el albaceteño Juan
Luis Rodríguez, que
demostró en este
asalto primer su
buen oficio. De
torero relativamente
sólido,
relativamente hecho.
¿Y absolutamente
capaz? Ya se sabrá.
Juan Luis es hijo
del cuerpo. Matador
de toros de efímera
circulación su padre
y homónimo. Luego,
excelente
banderillero. Con el
Dámaso grande, con
Manolo Caballero.
Buen torero. Se
transmite por genes
el sentido para
torear. Lo tiene su
hijo. De la escuela
de los toreros con
temple. Y un toro
para probarlo: el
tercero de la tarde
que, protestado por
claudicar
pasajeramente, se
vino arriba en la
muleta. Y a romper
con bravo brío.
En ese punto tuvo
que ver un manejo de
muleta distinguido:
de mano baja, sin
enganchones,
resuelto por la mano
izquierda seguro. De
muletazos a veces
muy largos, traídos
por delante, limpio
el remate. Compuesta
la figura con
naturalidad. Tandas
ambiciosas de hasta
cinco ligados. No
todas igual de finas
ni sentidas. Poco
amante de los gestos
teatrales Juan Luis.
Aunque se enfadaba
al rematar tandas.
Se volcó el
ambiente.
Interesó el
novillero, que ya
había toreado en
Madrid un par de
veces. Apuntando las
dos. Mejor ahora.
Sólo que no hubo
ocasión de refrendar
porque el sexto de
corrida - amplio
mozo, todo un toro,
sus puntas, su cara
y su cuajo- salió
roto de un a vara
durísima y de mucha
sangre y se afligió
casi a las primeras
de cambio. Se echó
en tablas después de
dos pinchazos
cobrados cuando ya
estaba recostado
contra ellas. El
certamen selecciona
tres finalistas
entre los doce
candidatos. Y los
tres librarán pelea
estimulada en una
novillada de premio
el 11 de octubre.
Juan Luis podría ser
uno de esos tres.
Habría que haberlo
visto con cualquiera
de los otros cuatro
novillos. Vendrán a
morder futuros
concursantes: el
portugués Daniel
Nunes, el extremeño
Julio Parejo, el
franco-almeriense
Marco Leal, el
mexicano Mario
Aguilar, el
madrileño Javier
Cortés… Novilladas
de Partido de Resina
(pablorromeros),
Flor de Jara (antes
Bucaré-Buendía, los
santacolomas de
Colmenar Viejo) y
los núñez de
Valdeolivas.
La novillada
primera, de
Domínguez Camacho,
fue seria. Noble y
buena. Poco placeado
el colombiano Juan
Ortiz, notable en
una tanda en redondo
al buen cuarto,
voluntarioso con el
capote, pero movido.
No el colmo de la
buena colocación. El
toreo medio
aprendido del medio
muletazo agobiante.
Una tanda de
ayudados con la
izquierda. Poca
cosa. Y una estocada
de fortuna más que
propiamente acierto.
Se dio por su cuenta
una vuelta al ruedo
el joven de
Cundinamarca, que
tenía, como todos
los colombianos que
torean en Madrid, su
peñita de fieles en
una barrera y con su
bandera patria.
Fácil y ligero de
pies el sevillano
Fernando del Toro.
Para torear en corto
y sobre la inercia a
un rechoncho segundo
de festejo que, sin
descolgar, se movía
con su inercia
inocente. Un
esfuerzo mayor en la
otra baza, con toro
que, bien sometido,
podía haber lucido.
Nunca se sabrá. Unos
lances de costado
con el capote
desplegadísimo
llamaron la
atención. Por raros.
Y por cobrarlos
Fernando en galleo
muy torero. Fácil
con la espada. Pero
eso no basta en esta
clase de certámenes.
Colpisa -
Barquerito
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