Raúl Sáez dejó muestras de toreo elegante ante los dos novillos de su lote, a los que les faltó la chispa que supo ponerle el novillero, sobre todo en la faena al cuarto, premiada con una oreja.
Luis Miguel Casares entendió muy bien a su primero para realizar una faena muy compacta en la que alternó las dos manos, con muletazos largos y templados, de muy buen trazo. Fue premiado con las dos orejas.
En el quinto expuso mucho Casares ante un novillo que no tuvo ni un pase, que desarrolló peligro y que a punto estuvo de echárselo a los lomos en tres ocasiones.
Conchi Ríos mostró mucha disposición para su primer novillo, parado y sin muchas opciones, al que realizó una entonada faena pero sin demasiado eco. Y el sexto, el más deslucido de la tarde, que se quedaba a mitad de viaje y que le puso en apuros en varios momentos, nada pudo hacer.

