CRÓNICA DEL FESTEJO

 

Roquetas de Mar (Almería)  - 2ª de Feria  18 de Julio 2009 

El Fandi, un torbellino de entrega

FICHA DEL FESTEJO

TOROS:

Se han lidiado toros de Luis Algarra, correctos de presentación, nobles y manejables. El último, más deslucido, se paró muy pronto. El primero se lidió como sobrero, del mismo hierro

ESPADAS:

-Finito de Córdoba, de blanco y plata, una oreja y saludos.

-El Fandi, de celeste y oro, dos orejas y dos orejas con fuerte bronca a la presidencia por no conceder el rabo.

-Miguel Ángel Perera, de verde manzana y oro, dos orejas y una oreja.

INCIDENCIAS:

Casi lleno. El Fandi y Perera salieron a hombros. Excelente el aspecto que presentaba la plaza de toros de Roquetas de Mar. Casi lleno en su gran aforo de unas 8.000 cómodas localidades y largas colas en las taquillas casi a la hora del clarinazo de comienzo. El 'tirón' de última hora ha sido muy importante. Tras unos años de zozobra desde que la plaza se inaugurara, parece que por fin ha encontrado su rumbo y navega firme hacia buen puerto.


Galería fotográfica: TorosComunicacion
 

  

 

    El Fandi ha sido un torbellino de ganas, entrega, decisión y rápida conexión con los tendidos que ha abrumado en Roquetas. Imparable Fandi. De 'reojo' vio que el pasillo de la puerta grande de la palza que conduce al exterior del coso estaba adornado a ambos lados con grandes lonas que reproducen fotografías del maestro Curro Romero con motivo de la exposición organizada en su homenaje en el Museo Taurino del coso. Entre tablas dijo que qué bonito sería salir a hombros entre los muletazos de Curro, con esas imágenes gigantes. Y así lo hizo. De hecho, nada más acabar el paseíllo se acercó a saludar al maestro Curro, que ocupaba también hoy una barrera con su mujer, Carmen Tello. El torero de Granada dejó bien claras cuáles eran sus intenciones cuando recibió al primero de Algarra de tras tres largas cambiadas en el tercio y después lances con el capote con ambas rodillas en tierra. Tras el espectacular tercio de banderillas, parando a cuerpo limpio al toro tras ganarle la carrera, comenzó también la faena de rodillas. Como suele ocurrirle tras el espectáculo de este tercio, la primera mitad de la faena pecó de frío y la intensidad bajó, pero poco a poco el garanadino se fue encontrando más a gusto -y más centrado- con la noblona embestida del de Algarra. Faena de mucha más intensidad, con muletazos por el pitón derecho en los que llegó a bajarle la mano con gusto. Mató de un estoconazo arriba y le cortó las dos orejas. Dos más cortó en el quinto, al que le puso hasta cuatro pares en medio de la locura desbordada de la plaza. Faena de menos a más de nuevo, con un final espectacular con los tendidos entregados a su poder físico y técnico. Otro estoconazo a ley y el toro rodado patas arriba. La plaza demandó hasta el rabo, pero el presidente, que hubo de aguantar una bronca de las de época, sólo volvió a conceder el doble trofeo.

    Miguel Ángel Perera tuvo dos toros de distinta condición. Al primero, más manejable y noblón, le dejó lances a pies juntos de salida y un variado quite. Faena que comenzó en la media distancia, bajando la mano y toreándolo por debajo de la pala del pitón, tirando del animal hacia adelante. El de Algarra fue perdiendo fuelle pero eso le vino hasta mejor a Perera, porque llegó su 'parón' y ahí es donde comenzó la otra parte de la faena, en la muy corta distancia, donde tan a gusto se encuentra, dejándose rozar las taleguillas con los pitones, hacienndo diabluras con un toro entregado a la técnica y el valor de un Perera hecho un tío. Tras una estocada arriba le cortó las dos orejas. No pudo redondear en el sexto, un toro que se apagó muy pronto en la faena y con el que se justificó y volvió meterse entre los pitiones, rematando con otra buena estocada que le valió un trofeo más.

    El primero de la tarde fue devuelto porque se partió un pitón al rematar de salida en un burladero. El sobrero, del mismo hierro de Luis Algarra, no fue fácil por el lado izquierdo, aunque Finito de Córdoba lo intentó. Por el lado derecho, mucho más franco, sacó muletazos de una calidad exquisita, la misma con la que había jugado los brazos a la verónica en el saludo con el capote. Además, en este toro estuvo acertado con la espada, cortando una oreja. El cuarto de la tarde fue protestado, flojeando en varas y en banderillas. Finito no perdió la ilusión con él, y se 'trabajó' al toro poco a poco, logrando alargarle la embestida, con un Finito sorprendentemente ambicioso en este caso. La gente fue entrando en faena y su labor tuvo eco en los tendidos. Aunque no hubo orejas, la labor de Finito tuvo importancia, metiendo los riñones y empujando al toro con la muleta siempre hacia adelante. 

 

 

Francisco Mateos

 


 

 Laplazareal.net © casemo