CRÓNICA DEL FESTEJO

 

Salamanca -13 septiembre 2009 -

Un triunfo con pies de barro

FICHA DEL FESTEJO

TOROS:

Toros de José Luis Marca (quinto y sexto como sobreros). Correctos aunque muy desiguales de presentación, con el sobrero jabonero anovillado. Manejables en líneas generales, aunque justos de raza. Destacaron tercero y sexto, de buen juego. Manejable el cuarto.
 

ESPADAS:

LÓPEZ CHAVES (verde y oro): Oreja y saludos.

JAVIER VALVERDE (nazareno y oro): Saludos en ambos.

EDUARDO GALLO (verde y oro): Oreja y oreja. Salió en hombros.

INCIDENCIAS

Primera de Feria. Media plaza en tarde nublada.Eduardo Gallo pasea dos orejas del mejor lote de una desigual corrida de Marca y sale en hombros. Otro trofeo para Chaves

Video resumen

Eduardo Gallo salió en hombros en la primera corrida de la feria. Por encima de todo, es un triunfo personal de un torero al que su conformismo le relegó de las ferias. Puede ser lo de ayer una reivindicación, aunque para esas cosas es necesario que el triunfo suene con fuerza y sea consistente, y el de ayer tuvo los pies de barro.

Tuvo cosas buenas, muy buenas Gallo. La primera, un gran lote. De ésos de los de ponerse a torear y siempre a más, pero las dos faenas terminaron a menos. En sus dos toros entró en quites y puso voluntad y ganas el salmantino. Muy quieto siempre, seguro, dominando la escena. Tanto con el salpicado tercero como con el jabonerito sexto.

Tuvo, también, grandes comienzos de faena. De apuntar mucho la cosa, darles distancia a los de Marca, engancharlos bien y aprovecharlos de inicio. Dos comienzos que apuntaron mucho y que terminaron diluidos. Un poco repetida la historia del conformismo. Gallo siempre ha sido un torero que se encuentra cómodo en las cercanías. Pero los de Marca no lo pedían ni casi lo consentían, y ahí fue donde lo que podía haber sido un puñetazo encima de la mesa se convirtió en una foto de la puerta grande.

No quiso renunciar a la personalidad, pero tampoco alcanzó a sacar todo lo que llevó dentro su lote. Y eso, en un torero en sus circunstancias y con hambre de sonar, cuenta mucho.

El tercero fue el toro de la tarde. Por nobleza, por recorrido, por fijeza, por prontitud y por alegría. Con un pitón derecho, como dicen algunos, de efemérides. Y por ahí lo cuajó Gallo en tres series muy buenas. Verticales todas, pero con la ligazón y el ganar la acción y el paso como mayor virtud. Cada vez más cortas, pero más intensas. Sin embargo, la cosa no salió por la zurda entre los enganchones y el uno a uno y cuando quiso volver tras esa serie, se acabó la vaina. Gallo se montó encima, achicó espacios y el toro comenzó a protestar.

Tampoco estuvo acertado con la espada. Con un pinchazo y tres descabellos no hay trofeo que valga. La espada siempre ha sido la suerte suprema. También tuvo que descabellar más de una vez al jabonerito sexto, que era como el borreguito del jabón pero con cuernos, aunque tampoco muchos. Fue de los que más protestas provocó en el desenjaule y ayer también cuando saltó a la plaza. Sin embargo, el jabonero tuvo temple y buen aire en sus embestidas, que Gallo aprovechó, de nuevo, de inicio, tras brindar a Chaves.

El toro respondió bien y Eduardo volvió a cuajar buenos momentos por la diestra. Dándole ventaja y sitio, llevándolo empapado y ganándole un paso para provocar el segundo y tercer muletazo. Todo bien, todo in crescendo, hasta que, al probar la izquierda, llegó el achique de espacios, el montarse encima con el toro protestón y, en este caso, rematar por circulares.

Tuvo actitud Gallo, y eso no deja de ser importante, pero no es menos cierto que su labor estuvo encaminada a cortar las orejas. Lícito, cuando de su situación se trata. El que el público estuviese de fiesta dominguera es otro cantar. Y aquí tampoco funcionó la espada.

Quien sí que la manejó como un cañón fue Chaves. Es curioso, un torero que ha tenido siempre problemas con la espada mató a su lote de dos certeros espadazos. El primero cayó bajísimo, lo que debió anular la petición de oreja. Pero era domingo.

Precisamente, Domingo estuvo dispuesto y con ganas toda la tarde. Un punto frío y mecánico con el primero, un toro bien hecho y noble pero tardo, con el que abusó del uno a uno, lo que hizo que la plaza tardase en calentarse. Lo hizo cuando Chaves dejó la muleta en la cara, ganó la acción y provocó el siguiente embroque, en un par de series sobre la diestra buenas. No tan al hilo como las primeras. Más encajado y enfibrado el de Ledesma.

El cuarto se vino abajo muy pronto, en el inicio de faena. El de Marca rodó por la arena y, pese a su nobleza, apenas tuvo opción, pero Chaves estuvo tesonero y un punto machacón.

Para Valverde fue el peor lote. Vino a matar una de Marca y acabó lidiando un sobrero demasiado cabrón. El toro se metía por dentro y se quedaba debajo y Javier se enfrascó en una batalla de robar pases como fuera. De actitud. Pero la espada se fue ladeada y terminó asomando por el costado.

También puso voluntad con el segundo, un toro sin raza e insulso, con el que lo intentó de forma tesonera en una faena que no llegó a tomar vuelo. En esta ocasión manejó mejor la espada.

Tribuna de Salamanca

 Laplazareal.net © casemo