CRÓNICA DEL FESTEJO

 

Salamanca -17 septiembre 2009 -

"Dos banderillero heridos"

FICHA DEL FESTEJO

TOROS:

Seis toros de Garcigrande (Domingo y Justo Hernández). Corrida de desigual remate. Tercero, quinto y sexto se emplearon sin romper en serio. Se vinieron abajo los dos primeros. Se fue a chiqueros el cuarto.

ESPADAS:

Luis Francisco Esplá, de púrpura y oro, silencio y saludos.

El Juli, de nazareno y oro, silencio y una oreja.

Sebastián Castella, de negro y azabaches, oreja y oreja.


INCIDENCIAS

6ª de feria. Fresco y soleado. Más de media plaza. Cogidas de Pablo Delgado, tercero de Castella, y de Luis García, peón de brega de El Juli. Corrida desigual y de escaso brío de Garcigrande. Firme Castella. Listo El Juli. Pablo Delgado, cogido en banderillas al prender al tercero un par. Cornada menos grave en la pantorrilla. Luis García, Niño de Leganés, cogido cuando bregaba con el quinto en banderillas. Cornada menos grave en el muslo.

Parte médico de Pablo Delgado: Herida por asta de toro en cara interna del muslo izquierdo, tercio superior, con trayectoria de diez centímetros que lesiona músculo adductor menor y otra trayectoria a cara posterior de diez centímetros. Herida inciso contusa en labio inferior. Herida en región mentoniana que comunica con cavidad oral. Contusión de maxilar superior e inferior con movilización de incisivos. Pronóstico menos grave.

Parte médico de Niño de Leganés: Herida por asta de toro en cara externa del tercio medio inferior, que interesa músculo tensor de la fascia lata, músculo flexores y desgarra insercciones musculares de cara posterior del fémur, con hemorragia arterial de perforantes en trayectoria ascendente de 30 centímetros que llega a cara exterior del trocante mayor. Pronóstico grave. Trasladado al Hospital de la Santísima Trinidad.  

Video resumen del festejo

El primer toro de los Garcigrande tuvo tan poco fuelle que parecía reventarse cada vez que hacía un esfuerzo. Llevaba dos puyazos encima y, en la cuenta de resultados, un derribo de caballo muralla. Para levantar al caballo derribado casi hubo que llamar a los bomberos, que están acuartelados junto a la plaza de toros. Esperando. Esplá, recibido con simpatía, no quiso banderillear. Así estaba el patio. Una vaga faena. Pocho el toro. Tres pinchazos y una estocada.
El segundo, de ancha cuna y cortas sienes, no salió mucho mejor que el primero. El Juli lo acarició con el capote. Cuatro lances de manos bajas, media bien dibujada y una larga preciosa. Un puyazo. Se lo pensó el toro antes de llegar a suertes. Roncaba. Le costaba un mundo responder. Se lo puso fácil El Juli, que no llegó a obligarle propiamente, lo sujetó para que no claudicara y lo soltó cuando pidió aire. Un pinchazo, una estocada con vómito.
La cuadrilla de areneros de La Glorieta es impecable: uniforme de pantalón mahón, faja roja, camisa blanca. Rastrillos blancos de dientes encarnados. Parecen que barren a compás. La arena rosada de Salamanca es, seguramente, la más bonita de todas las plazas españolas. Del río Yeltes, contó un día Mateo Carreño, que conoce bien el país. Como una alfombra el ruedo. En ella se dejó una zapatilla un torero herido. El tercero de la cuadrilla de Castella. Pablo Delgado. Ecijano. Padre de matador de alternativa reciente, Miguel Ángel Delgado. Un buen tercero Pablo. Lo sorprendió el toro en arreón cortado por la mano izquierda. Cuando, pie perdido, se iba al suelo, el toro volvió a prenderlo. Ahora por la pantorrilla. Y le pegó una cornada. Se fue a la enfermería andando.
Este toro que hirió a Pablo Delgado pegó tornillazos, fue bastante pegajoso y, cuando tuvo muy encima al torero, se paró. No fue propiamente incierto, pero tenía raros repentes. Lo mejor de la faena de Castella fue su manera de resolver las arrancadas imprevistas. Con excelentes muletazos de recurso. Fina también la manera de tragar en las dos paradas casi sumisas del toro. Castella se estuvo vertical, compuesto, tan fresco. Incluso cuando se metió en terrenos del toro, que ni los defendía.
El toro de la despedida de Esplá fue de anchos moldes, capacho, amplio. Corto de manos. Un toro que abundaba en la primera época del moderno Garcigrande. Corretón, gateó con no mal aire. Esplá pegó lances de saludo muy picaditos, graciosos. Un puyazo demoledor: de los de majar con la vara de picar como si el toro fuera un mortero. Se vino abajo el toro. Cuando Esplá tomó los rehiletes, pitaron algunos. Y entonces Esplá hizo además de renunciar. Y protestaron los que querían verlo banderillear por última vez en Salamanca. Esplá tenía tomada la escena.
Tres pares. El tercero, al violín, una delicia. Resulta que ese par de violín, que parece el más difícil todavía, es muy sencillo. Si se sabe cuartear. Un cuarteo por delante y con solo una mano. Perfecto Esplá. El toro se puso manso. En chiqueros le dio Esplá una fiestecita. Pero se alivió con la espada: en la suerte contraria, que es como se matan la mayoría de los toros que se matan en terreno de chiqueros, cobró una estocada muy baja. Y soltó el engaño. La cortesía de Salamanca: lo sacaron a saludar.

Toro negado

El quinto, cabezón y gacho, echó las manos por delante. Apenas impulso. El Juli quiso torearlo por los vuelos, se negó el toro, parecieron capotazos de lance hecho y no lo eran. Distraído, el toro perdía un poco la mirada. El Juli pidió a Salvador Núñez que picara lo mínimo. “¡Vale, nada…!” Un templado quite por chicuelitas: el toro vino al paso, no se inmutó Julián. La larga fue un primor. Dormido pero entero estaba el toro, que arrolló a Luis García cuando le pegaba por fuera un capotazo de brega. Cornada en la pierna. De mucho sangrar.
El Juli toreó con su resolución de siempre. Enseguida estaba planteada la batalla. Y resuelta. Tapado el toro si protestaba. La mano baja en muletazos de poder y someter. El juego de pasos. Péndulos cuando se paró el toro. Firmeza entre pitones. Buen gobierno. Música. “Nerva”. ¡Socorro! Dos trenzas de El Juli. Muy contumaz. Para que no se fuera en blanco la tarde. Una gran estocada. Y un descabello en dos tiempos. Y un gracioso juego de acompañar al toro en la agonía. De torería buena.
El sexto fue el mejor de esta corrida tan planita. Buen tranco, no demasiada fuerza. Lindos lances de Castella a pies juntos, un puyazo en su sitio, dos pares espectaculares de Curro Molina y una faena de interesante tensión. A toro arrancado de súbito, una tanda de estatuarios ajustados. Emoción. Y dos tandas en distancia corta templadas, suaves, mandonas. Luego, el Castella de las distancias de agobios. Encima, encima. Escarbó el toro. ¿Qué hacer si un toro escarba? Matar. Una gran estocada.
 

COLPISA - Barquerito

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