CRÓNICA DEL FESTEJO

 

Salamanca -18 septiembre 2009 -

"Siro, una alternativa de gala y casi apoteósica"

FICHA DEL FESTEJO

TOROS:

Seis toros de Lorenzo Fraile. Todos, con el hierro de Puerto de San Lorenzo, salvo el sexto, con el de Ventana del Puerto. Corrida en tipo, de bello remate, cumplidora en el caballo. Premiado con la vuelta al ruedo el primero, con personalidad, de notable son.
De buen aire el sexto, que enterró dos veces pitones pero resistió con temple. Fueron muy nobles los dos. Rajado el segundo; muy sangrado en varas, el tercero fue a menos; claudicante y parado el cuarto; un punto andarín un encastado quinto.

ESPADAS:

Miguel Ángel Perera, de celeste y oro, saludos tras un aviso y oreja protestada.

Cayetano, de azul marino y oro, silencio tras un aviso y silencio.

Juan Antonio Siro, que sustituyó a El Cid y tomó la alternativa, de carmín y oro, dos orejas en cada toro.

INCIDENCIAS

7ª de feria. Casi lleno. Fresco, soleado. Cuatro orejas y fervor popular para el nuevo nombre del escalafón de matadores salmantinos de toros. Un sobresaliente toro del Puerto. Perera firma cosas buenas
 

Video resumen del festejo

Sonrió la fortuna a un torero de la tierra, Juan Antonio Siro. No estaba ni anunciado en la feria. Le tenían prometida la alternativa hace dos o tres años. Estaba en una de esas listas de espera donde nadie te reclama. Pero la baja de El Cid le abrió un inesperado hueco y, en la penúltima corrida del abono, se improvisó una alternativa. De relumbrón. Con Perera y Cayetano. Toros de Puerto de San Lorenzo, que era ganadería favorita.

El destino es caprichoso. Entró de la noche a la mañana Siro en el censo de matadores de toros de Salamanca. Estuvo a punto de no hacerlo, porque el toro de la alternativa lo cogió con el capote en un descuido o un desliz o un resbalón y le pegó una paliza monumental. Lo tuvo colgado de la chaquetilla mucho tiempo. Colgado como un pelele.

Parecía que iba herido. Salió ileso. Varetazos por decenas, se supone. Lo refrescaron. Le quitaron la chaquetilla para que recobrara el aire. Y en chaleco volvió a la cara del toro. Como si no hubiera pasado nada. El toro, por cierto, tomó un puyazo de nota y salió de él a punto de caramelo. Su apoderado, el matador salmantino Andrés Sánchez, tuvo la feliz idea de volverle a calzar a Siro la chaquetilla. Para que la ceremonia de la alternativa se atuviera a las galas propias.

Más golpes del azar: Siro se llevó el lote de la hermosa corrida de Lorenzo Fraile. Un excelente y completo primero, con el hierro del Puerto, y un sexto, con el hierro de la Ventana, con más que torear pero igual de noble que el de la alternativa. Las dos orejas del uno y las dos del otro. No era un sueño. Magnánimo el palco a la hora de premiar. Era, sin embargo, su potestad.

Siro estuvo como hay que estar en estos trances: a la altura de las circunstancias. Ilusionado, entregado, valiente, firme incluso en los momentos de vacilación. Hasta en los pequeños blancos que como paréntesis se les abren a los toreros que torean poco. Poco de luces. Porque lo evidente fue, desde el arranque, paliza incluida, que Siro está preparado. Larga experiencia de toreo campero. Que es común en tierra de toros y entre meritorios de nivel. Habilidad, sentido de la colocación. Valor para apostar y hacer frente a la apuesta. Y, además, un compasivo y un temple muy distinguidos en momentos sueltos. Una espléndida tanda con la izquierda al sexto. La última de todas. Y otra con la derecha al sobresaliente primero.

Su mentor, Andrés Sánchez, habrá sido, de la penúltima generación de matadores salmantinos, el de más calidad. Esa huella asomó en esos momentos tan brillantes. Con temple sostuvo Siro a pulso las embestidas de tranco serio del toro de la alternativa. Puro corazón para aguantar al hilo del pitón las miradas del sexto, que parecía estarle pidiendo que se cruzara. Las dos faenas tuvieron su ritmo, la gente las calentó con generosidad, las dos tuvieron buen remate con la espada y, además, en los dos turnos, se puso Siro con el capote y arriesgó.

Así que, sin contar las dos joyas del Puerto, el protagonista de la película fue el menos pensado. Se había barajado la posibilidad de dejar la corrida en mano a mano. ¿Y entonces? A Cayetano le superó el estilo difícil del quinto, que lo vio mucho y lo buscó, y fue toro andarín. Tiró la toalla. De su empaque caro hubo muestra a gotas en el tercero de corrida, que salió del caballo hecho añicos. Perera se llevó los dos toros menos propicios. Muy despacio, le sacó al segundo muletazos exquisitos por la paciencia y el dibujo. Sólo que se pasó de faena y recorrió mucha plaza sin llegar a sujetar al toro, que se le iba. El cuarto, hondito y acochinado, fue tan noble como flojito. Claudicante. Perera se fue esta vez por la vía del tancredismo: a encajarse entre pitones. A toro parado. Y a provocarlo con circulares cambiados. Mató de estocada muy baja. No hubo petición de oreja. Pero el palco contó a su manera los pañuelos y la concedió
 

COLPISA - Barquerito

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