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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Valencia - 18 Julio 2009 - |
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Magistral Hermoso de Mendoza, tres orejas y primera Puerta Grande del ciclo |
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EL "CAVIAR" DE HERMOSO Es sin duda el cartel de rejones más taquillero en la actualidad. Tres estilos diferentes, con atractivos casi antagónicos, del señorío y la pureza de Bohórquez a la espectacular chabacanería de Ventura, pasando por la maestría de Hermoso. Hay para todos. Bohórquez toreó con extraordinaria medida al toro que abrió plaza, con elegancia y exactitud en los preparativos y ejecución de las suertes, y muy certero al clavar. Una vez más pagó la frialdad de abrir plaza. Tono elevado también en el toro cuarto, atacando siempre de frente, reuniéndose al estribo y clavando arriba para salir "toreando" en la mejor acepción del término. Bohórquez clavó un par a dos manos, algo colosal. Pero el pinchazo que se interpuso al rejón final dejó otra vez el reconocimiento en una simple ovación. Hermoso anduvo fácil y muy suficiente en su toro primero, con el que brilló a gran altura el caballo "Chenel" por torería y arrojo. Faena, sin embargo, tan intensa como escueta, en la que en opinión del presidente faltó quizás redondez para hacer posible la segunda oreja pedida por toda la plaza. Pero en el quinto ya fue el no va más. Dislocada la plaza con un Hermoso pletórico de técnica, valor y arte. Hermoso y su cuadra. Cada montura, además, un prodigio. "Silveti", a dos pistas. "Pirata", ajustándose una barbaridad, dejándose ver y muy despacio, en la suerte suprema. Y mención aparte, la gran revelación de este año en Pamplona, el potrillo de apenas cuatro años que tiene bonito hasta el nombre: "Caviar". ¡Qué manera de torear, haciendo las suertes de a pie! Piruetas, verdaderos molinetes. Un cambio por delante en versión trincherazo ¿o quizás el pase de las flores?. Talento de caballo que terminará haciendo historia. Hermoso cortó las dos orejas con mucha fuerza. Ventura "toreó" mucho con la voz, sombrerazos y galopes alocados. Demasiadas concesiones rayando en la vulgaridad. En la similitud con el toreo de a pie a veces recordaba a los banderilleros especialistas en carreras, saltos y recortes. En su primero puso un par a dos manos de las cortas, de descaro, pues fue una por delante y después otra. Igual que pretendió atacar con el rejón final en dos tiempos. Volvió en el sexto con ese estilo filibustero y de efectos especiales, que incluye cierta desconsideración al toro y un "diálogo" permanente con el tendido. Entre medias algún apunte notable, como dos ajustados cambios con buen dominio de la suerte. Es innegable la facilidad de Ventura para conectar con el tendido en este tipo de festejos de tanto público ocasional y poco exigente. Aunque lo bueno, lo de Bohórquez, y no se diga lo de Hermoso, marcan bien la diferencia.
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