CRÓNICA DEL FESTEJO

 

Valladolid  - 6 septiembre 2009 -

Divertido festejo

FICHA DEL FESTEJO

TOROS:

.- Toros de Luis Terrón, el tercero como sobrero, aceptablemente presentados y de buen juego, aunque yendo a menos.

ESPADAS:

Fermín Bohórquez: tres pinchazos y rejón arriba con vómito (ovación); y rejón bajo con vómito (oreja).

Pablo Hermoso de Mendoza: pinchazo y rejón fulminante (oreja); y medio rejón sin llegar a quebrar (oreja).

Andy Cartagena: rejón sin puntilla (dos orejas); y dos pinchazos y rejón (oreja).


INCIDENCIAS

La plaza tuvo dos tercios de entrada, con lleno en sombra, en tarde espléndida. Seis orejas en la tarde, y Pablo Hermoso y Andy Cartagena a hombros, honor que no pudo compartir Fermín Bohórquez por un fallo al matar, aunque más allá de los trofeos, la corrida de rejones de hoy en Valladolid resultó una gran fiesta en el mejor de los sentidos.

 

Empezó la feria con lo que solía terminar los últimos años, una corrida de rejones que tradicionalmente en el cierre del ciclo convocaba gran afluencia de público. Pero hete aquí que siendo el hombre animal de costumbres, se ha desorientado con el cambio. Y ha faltado mucha gente, la plaza no se ha llenado.

El caso es que el festejo resultó de lo más entretenido. Toros colaboradores, y rejoneadores muy motivados, inspirados y acertados. Ni una sola pasada en falso, ni un hierro en el suelo. Los únicos fallos, algunos, en el rejón final. Público generoso en sus apreciaciones, y "el palco", a tono con las circunstancias, sumamente condescendiente.

Bohórquez perdió trofeos en su primero al no acertar con el rejón de muerte. La faena había tenido elegancia y exactitud en los galopes y a la hora de clavar, destacando el par a dos manos sobre "Melero".

Más vibrante todavía frente al cuarto, con la intervención determinante de "Bohemio", sus corvetas, levantándose sobre las patas traseras en cites de poder a poder, dejándole todas las ventajas al toro, que se arrancaría primero, aunque terminaba ganándole la acción el jinete, al estribo y muy reunido. A pesar de la mala colocación del rejón final, Bohórquez paseó una oreja.

Hermoso dictó lección de maestría y raza en sus dos toros. Exhibición de valor y arte, mitad y mitad, con los veteranos y los nuevos de su espléndida cuadra.

En el primero de su lote, paradito de salida, se divirtieron mucho "Dalí" en el rejón de castigo y "Chenel" con una banderilla al quiebro y otra de frente. Y más allá de la temeridad, buscando al toro de cara, "Ícaro", se paseó desafiante de pitón a pitón, como los péndulos en el toreo de a pie. Un verdadero arrimón a milímetros de las astas. Valor y temple. Aquí cortó sólo una oreja por el pinchazo previo al rejón definitivo.

En el quinto, parecidos alardes. "Silveti" con sus garbosas evoluciones a la entrada y a la salida de las suertes, arte total. Con "Espartano" hubo un tropiezo por exceso de confianza, pero sin consecuencias. Y montando a "Pirata", un par a dos manos de las cortas sencillamente colosal. No ayudó el toro para la suerte suprema, pero con medio rejón sin llegar a quebrar fue suficiente. Otra oreja.

Y Cartagena. Pura efervescencia. En absoluto se notaron secuelas de la dolencia que le impidió actuar en San Sebastián de los Reyes la semana pasada cuando tuvo que ser ingresado momentos antes de hacer el paseíllo.

La destreza y los recursos de su estilo se quedarían en simple heterodoxia si no fuera por el enorme partido que sabe sacar de los mismos, por ejemplo, citando a la moviola, de delante para atrás, para terminar poniendo a "Magno" a dos pistas, y volver a atacar en cite muy corto, con quiebro y pirueta, todo en una misma y mínima secuencia.

Los singulares movimientos en los cites con "Pericalvo" y los "violines" con "Bisbal", y el adorno en forma de desplante de un "teléfono" antes del rejón sin puntilla. Fue la faena al tercero, la más vibrante de la tarde, la de las dos orejas.

Y en el último, idéntico recital con piruetas y "violines" a cargo de "Maravilla". Más "violines " con "Manili" ya con el toro más parado. Y dos rosas con "Bisbal" antes de atacar con el rejón final, por cierto, por sorpresa pues ya no ayudaba el toro, muy parado. A pesar de los dos pinchazos hubo también oreja.

De verdad, fue muy divertido, en el buen sentido.

EFE

 

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