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Carlos
Crivell |
José
Tomás
se ha llevado
los principales
premios de la
Feria de
Córdoba.
Los jurados se
han pronunciado
y así lo han
determinado.
Como he
presenciado la
Feria íntegra,
puedo proclamar
que el resultado
de las
votaciones de
estos premios
constituyen una
chapuza
vergonzosa que
descalifica a
los miembros de
estos jurados y
suponen una
injusticia
flagrante para
quien ha sido el
verdadero
triunfador de
este ciclo con
cuatro orejas,
cuatro toros y
mucha calidad:
José Luis
Moreno.
Debe ser
terrible para
Moreno torear
cuatro toros
bien, dos de
ellos del
Marqués de
Domecq en la
corrida telonera
con Rafaelillo,
Bautista y un
cuarto de plaza,
cortar cuatro
orejas y que lo
premien con el
de la mejor
estocada, como
para darle algo
en forma de
consolación. El
jurado de El
Corte Inglés
debe dimitir de
inmediato,
porque aunque se
supone que ha
prevalecido el
voto
democrático, es
evidente que
estar en ese
jurado es una
ignominia por lo
que es capaz de
votar y por su
capacidad para
ser injusto.
Darle un
premio a José
Tomás es muy
llamativo. Luce
más que dárselo
a un torero que
el año pasado
hizo doce
paseíllos. No es
lo mismo que los
reciba Moreno,
que sólo es un
buen torero de
segunda línea,
machacado en
Córdoba para
ensalzar a
Finito,
arrinconado por
los cursis de
Córdoba, que son
de Finito, y que
nunca le han
dado sitio a uno
de Dos Torres.
Son los mismos
cordobeses que
algún día dirán
que Finito es
Califa, un
torero que ha
despilfarrado su
calidad en una
mandanga sin
remedio y que se
permitió el lujo
de despreciar
dos orejas en su
segunda tarde en
la Feria. Un
desprecio que es
tal por mucho
que ahora firme
cartas de
desagravio y
conceda
entrevistas para
lavar su imagen
maltrecha. Fue
un desprecio en
toda regla y es
intolerable.
Lo más grave
es lo del Premio
Manolete, sobre
todo porque al
comprobar los
nombres del
jurado uno se
pregunta dónde
están los buenos
críticos
taurinos de
Córdoba. Parece
que un concejal
nombra los
miembros de
forma
caprichosa. Se
lo han dado a
Tomás, algo muy
bonito, y le dan
una patada a un
torero que ha
estado cumbre
como Moreno.
Si lo del
Manolete es
grave, lo de los
trofeos Coso de
los Tejares es
extraño, porque
ahí hay nombres
de personas que
saben de toros.
No han tenido ni
la habilidad de
darle a Tomás
uno, el de
Triunfador o
Mejor faena, y
el otro a
Moreno. No
quiero cenar,
ahí tengo amigos
que creo deben
hacer una nota
para explicar
que ellos no
tienen la culpa
de este
atropello.
A Moreno no
lo quieren en su
tierra. No le ha
valido estar
hecho un torero
de cuerpo entero
con los del
Marqués, con
toro bueno y con
el menos bueno,
capaz de torear
con el capote
con elegancia
clásica, estando
por encima de
sus oponentes y
que en la
corrida de Las
Ramblas le hizo
frente al propio
Tomás, le hizo
un quite por
gaoneras de lujo
y se llevó tres
orejas al mismo
nivel que el de
Galapagar.
Nadie duda
que si quien
corta las cuatro
orejas es
Finito, seguro
que se lleva
todos los
trofeos. Pero
eso de dárselo a
un modesto, que
encima le mojó
la oreja al
aspirante a
Califa en la
corrida del día
26, es algo que
no pueden
entender en la
ciudad califal.
Estos
comportamientos
pueden explicar
algo de lo que
pasa en Córdoba.
Hay un total
anquilosamiento
en materia
taurina. Están
anclados en el
pasado. Siguen
creyendo que
tienen a la
máxima figura,
el nacido en
Sabadell, y no
se resignan a
comprender que
el tiempo de
Finito ha pasado
y no se espera,
que es lo malo.
Con estos
planteamientos,
se puede
entrever que en
Córdoba hay poca
afición. ¿Qué
puede exigir
Moreno a los
empresarios si
los jurados lo
minusvaloran de
forma absurda?
¿Cómo se
enterarán en
Córdoba que
tiene un enorme
torero si ni lo
premian después
de cortar cuatro
orejas?
Como quiera
que José Tomás
es un hombre
justo,
aficionado a
devolver los
premios que han
ganado
anteriormente
personajes de
escasa valía,
que no quiere
quitarle su
mérito a quien
se lo ha ganado
en el ruedo,
debería saber el
torero de
Galapagar lo
ocurrido para
que renunciara a
estos trofeos
ganados contra
quien le ha
superado en el
ruedo, que es
más humilde,
tiene menos
glamour y menos
prensa, pero que
es un pedazo de
torero y se
llama Moreno. La
renuncia de
Tomás al
Manolete y a los
de Coso de los
Tejares sería un
detalle digno de
un señor.
Alguien debe
decirle que en
Córdoba le han
utilizado para
humillar a un
torero.