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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Sanlucar (Cádiz) - Corrida de feria - 23 Mayo 2009 |
| Una gran tarde de toros |
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L os
aficionados
que
acudieron
ayer
a la
centenaria
Plaza
de
El
Pino
pudieron
disfrutar
de
algo
muy
difícil
de
saborear
por
estas
calendas:
una
gran
tarde
de
toros.
Para que acontecimiento tan inaudito se produzca deben de concurrir dos factores imprescindibles, la absoluta disposición de la terna actuante y una óptima condición del ganado. Y los hados concurrieron de forma tan favorable, que tanto los tres matadores como la mayoría de los toros que Santiago Domecq embarcó en las dehesas algareñas pusieron todo de su parte para que la tarde se encauzara por la ansiada senda del triunfo. El momento de mayor eclosión de emotividad se produjo durante la lidia del cuarto toro, negro bragado, de nombre «Aviador» y herrado con el número 22. Fue un astado bravo, noble y repetidor, que no dejó de embestir desde que saliera por chiqueros hasta que fuera indultado y devuelto a los campos que lo vieron nacer. Animal que derrochó un ejemplar comportamiento durante todos los tercios de la lidia en los que pudo demostrar su condición. Que lo fueron todos menos el que con más rigor mide la verdadera bravura de una res, el tercio de varas. Aunque la pica se señaló en todo lo alto, en cuanto el toro topó con el caballo el tercio fue cambiado por el usía de manera precipitada. Se hurtaba así la posibilidad de apreciar la pelea del animal bajo el peto. Salvado este extremo, habitual por desgracia en casi todas las corridas, el de Santiago Domecq regaló embestidas humilladas y largas que fueron aprovechadas a la perfección por un animoso Fandi, que ofreció todo un recital del más variado de sus repertorios. Largas cambiadas, armoniosas verónicas, quite luminoso por chicuelinas y tafalleras constituyeron su garbosa labor capotera. El punto álgido de su actuación vendría, como de costumbre, durante su redonda actuación banderillera, al prender pares de mucho mérito tanto al violín como de poder a poder. Los tendidos se convirtieron en un clamor cuando fue capaz de parar en prolongada carrera hacia atrás, la viva embestida de un enemigo que aún presentaba muchos pies. El adorno final sobre la testuz del toro, ya sujeto y doblegado, ocasionaron toda una explosión de júbilo y asombro en la atónita concurrencia.
Inició
la
faena
de
hinojos,
para
continuar
con
tandas
ligadas
de
derechazos
y
naturales
en
las
que
los
muletazos
se
sucedían
cuajados
y
profundos,
rematados
con
largos
pases
de
pecho
o
con
bellos
adornos
afarolados
o
del
desprecio.
Las
series
se
multiplicaban
y el
animal
no
paraba
de
embestir
con
la
misma
nobleza
y el
mismo
celo
a
las
demostradas
en
los
primeros
compases
del
trasteo
El Fandi, ebrio de toreo, firmó una maciza actuación que culminó
comocon valeroso desplante de rodillas. Ya le había sonreído el
éxito con el ejemplar que abrió plaza que, aunque falto de casta
y de poder, permitió al granadino dibujar varias tandas
meritorias en redondo. También cuajó una notable actuación José
María Manzanares, a pesar de que su labor con el segundo se
viera interrumpida por las intermitentes claudicaciones de éste.
Toro noble y repetidor, pero al que sus pocas fuerzas impidieron
seguir el engaño con la profundidad y largura deseadas.
Sí poseyeron mayor enjundia y armonía las tres tandas de
redondos ligados que Manzanares cinceló al quinto de la suelta,
antes de que éste se rajara y acabara junto a tablas. Cayetano,
que inició el trasteo sentado en el estribo, acertó con las
distancias justas en el cite al natural y dibujó muletazos de
subrayadas prestancia y aplomo Una perfecta ejecución de la
inusual suerte de recibir le valieron las dos orejas. Éxito que
no pudo repetir con el que cerraba plaza, animal que pronto
perdió su brío inicial y restó de toda intensidad y transmisión
a la esforzada labor del torero. Tarde de tizonas afiladas- de
seis toros, cino estocadas y un solo pinchazo-, de momentos de
buen toreo y de toros con embestidas entregadas y alegres.
Ocurrió lo que sucede en pocas ocasiones. Se vivió una gran
tarde de toros
Lavozdigital. |
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