Cumplió el colombiano Sebastián Vargas con el compromiso pues le tocó en suerte el único animal que rompió al embestir en medio de un encierro mediocre.
El primero fue un toro parado y bronco que terminó, además, en tablas. Frente a él, Vargas entregó su voluntad en el tercio final, tras un tercio de banderillas del que destacó el último par que fue al trapecio tras un quiebro vibrante, cosa que igualó y mejoró en el cuarto de la tarde entre ovaciones.
Con este cuarto, Vargas estuvo asentado, en faena que inició con un cambiado en los mismos medios. El toro repetía con transmisión en series marcadas por los deseos de agradar de Vargas, pero a la vez por la falta de temple de su muletazos vulgares, tropezados casi siempre por los pitones del toro.
A pesar de ello, el público lo aclamó y pidió incluso el indulto del animal. Finalmente el colombiano le propinó una estocada atracándose de toro.
Uceda Leal se lució por verónicas en el primero de su lote e inició su faena de muleta asentado y por alto. Resolvió la papeleta pese a que el toro no rompió hacia adelante por su falta de movilidad.
El quinto pegaba arreones, moviéndose sin clase alguna, pese a lo que el madrileño Uceda lo intentó por la izquierda sin lograr que el de Mondoñedo se desplace con ritmo en una labor que dejó insatisfecho al público.
Matías Tejela estuvo asentado en su primero y también templado sin que hubiera continuidad por lo tardo de sus arrancadas. El segundo que reponía con peligro y sin recorrido por el izquierdo ofreció peligro. El madrileño Tejela lo intentó llevándose apenas dos sustos y la poca comprensión del público.
EFE