El último festejo de Aniversario de la ciudad tapatía y de la plaza Nuevo Progreso, ha dejado solamente una oreja, la cual cortó el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza a su primer toro. El ganado de Peñalba ha sido insuficiente para que los toreros Joselito Adame y Mario Aguilar pudieran obtener el ansiado triunfo, ya que el encierro careció de casta. Mario fue feamente arropado en su segundo toro cuando apenas iniciaba su labor con la muleta, primero sufrió una impresionante voltereta y ya en el suelo el astado continuó ensañándose con el espada y lo prendió de la taleguilla a la altura de los glúteos y lo trajo colgando del pitón hasta que por fin se desenganchó. Mario fue llevado a la enfermería y tras varios minutos, ya repuesto, salió a terminar con la vida del toro. El médico le encontró un puntazo en el glúteo derecho.
GANADO AGUAFIESTAS
La entrada que registró la plaza de toros fue más de media, con mucho ambiente y disposición para aplaudirles a los toreros actuantes; sin embargo, se quedaron con ganas de premiar a los toreros debido a que el ganado no les permitió hacer mucho, sólo detalles. Se lidió un encierro de Peñalba, disparejo en presentación, débil y descastado, que no ayudó al lucimiento de los toreros; los de rejones, el primero fue a menos y el segundo tuvo más motor, lo cual ayudó para que el rejoneador se luciera.
EL TRIUNFADOR
Pablo Hermoso de Mendoza ha estado lucido sobre sus monturas y la gente le aplaudió con fuerza todo lo que pudo conseguir hacer ante su lote. Nuevamente se lució con las banderillas que colocó al quiebro y entusiasmó mucho al respetable cuando llevó al toro de costado por todo el anillo del ruedo, para luego girar frente a la cara del animal, o bien, hacer recortes de mucha exposición. Lució la alta escuela de su cuadra, colocó banderillas largas y cortas con toda precisión y no pudo faltar su desplante llamado "teléfono", para rematar lo bien que había toreado. En su primer toro, tras un rejón de castigo, puso los palos en magnífico sitio y aunque el toro se fue a menos, el jinete ya le había hecho una faena del agrado del público. Coronó su actuación de un fulminante rejón de muerte y le fue concedida una oreja, tras fuerte petición de la gente.
En su segundo toro, que tuvo más movilidad, el rejoneador se superó y al son de melodías tapatías que tocó la banda de música, el caballista logró una faena variada poniendo banderillas largas, cortas y a dos manos, lo cual enloqueció a la afición y para entonces la plaza entera ya estaba metida en la canasta de Pablo. Dejó un rejonazo en defectuosa colocación, sin embargo bastó para que el morito cayera a los pies de Pablo, quien se desmontó para despedirse de su socio. La gente pidió las orejas, no obstante, el juez no le concedió ni siquiera una; al final, Pablo dio vuelta al ruedo con mucha fuerza.
MUCHA RAZA Y ENTREGA
Joselito Adame tuvo una comparecencia de mucha entrega y raza, lástima que no se pudo ver al máximo dado el poco juego del ganado. En su primero ligó verónicas y luego quitó por gaoneras. También puso banderillas, que aunque no muy certero, el público le aplaudió. Ya con la muleta inició con péndulos, luego sólo pases aislados, ya que el toro se quedaba corto y no le permitió ligar una sola tanda. Para malas, Joselito dejó una estocada prácticamente en las costillas del toro, lo cual le valió retirarse en silencio tras un certero descabello.
Con su segundo astado el torero se lució en los quites, por zapopinas, los cuales le resultaron de pintura y al término de éstos la gente le brindó una sonora ovación. Nuevamente puso banderillas, por la misma tesitura de siempre. Joselito brindó este astado a Pablo Hermoso y en seguida se fue a pelearle las embestidas a un toro débil y que en su poco recorrido pegaba hachazos; el torero estuvo machacón y con muchas ganas de agradar, sin embargo sólo consiguió detalles. Terminó con el animal de un pinchazo y una estocada.
SE SALVÓ DEL PERCANCE MAYOR
Por su parte, Mario Aguilar tuvo sus mejores momentos con su primer astado, al cual le logró cuajar tres tandas por el lado derecho, bien estructuradas, que se basaron en pases templados y largos. A pesar de que el toro salía con la cara arriba, el espada le pudo sacar muletazos de mucho mérito y dejó ver su valor y clase. Quiso intentar torear al natural, sólo que por ese lado su enemigo tiraba derrotes a diestro y siniestro. Bien ha estado el torero, pero mal con la espada y se retiró en silencio. Con su segundo prácticamente no logró nada, ya que al inicio de su faena fue cuando recibió el puntazo y luego de salir de la enfermería en seguida lo mató.
Esto