CRÓNICA DEL FESTEJO

 

Alicante 19 Junio 2010 -

"Otra tarde redonda de El Juli"

FICHA DEL FESTEJO

Alicante. 2ª de abono. Tres cuartos largos de plaza. Templado. Aparicio, convaleciente, fue baja en el cartel original.

Seis toros de Zalduendo (Fernando Domecq Solís). Corrida terciada, en tipo, justa de trapío. Segundo y cuarto, claudicantes. El quinto, con un punto de aspereza. Muy nobles primero y sexto. Bondadoso el tercero.

Mano a mano. El Juli, de azul pavo y oro, dos orejas, una oreja con petición de la segunda y oreja con petición de la segunda. José María Manzanares, de azul marino y oro, oreja sin mayoría, saludos y dos orejas .

El ambiente fue de euforia. El Hércules de Alicante acababa de ganar en Irún el ascenso a Primera División y la gente entró en la plaza pegando botes de alegría. En las gradas y andanadas de sol se coreó el “¡Hér-cu-les, Hér-cu-les…!” de rigor. Con el acento cargado en la última sílaba. El Juli se encargó de prolongar el estado de general euforia con cada una de sus apariciones. De volver a volcar una y otra vez el ambiente a su favor, y cuantas veces quiso y dispuso. Fue una de esas tardes implacables de El Juli. De no perdonar.

Tres toros de condición relativamente distinta, tres lidias de precisión y seguridad soberbias, tres faenas de rampante ritmo sostenido, sin un solo error ni un momento de desmayo. Dos estocadas sin puntilla en sus dos primeros turnos. Media en la cruz en el último de los tres. Al primer zalduendo, aleonadito, enmorrillado, castaño y acapachado, lo dejó templado en un rumboso saludo de siete verónicas de ganar terreno y rigor de una en otra. Media de remate y una larga. Hubo un atrevido quite por faroles. Esa fue seña de El Juli en esta fiesta: parar y templar de salida, abrochar con quites distintos. Y lidiar con una concisión admirable. Ni un capotazo de más. Poquísimos capotazos. Sólo de este primer toro le dieron a El Juli las dos orejas, que se reclamaron en los tres turnos con idéntica razón y la misma fuerza.
La primera faena fue de suave son: los enganches y los toques, los remates. Tandas ligadas en el sitio. Fue ganando descaro todo poco a poco, pero en tromba también: trincheras, cambios de manos, un farol ligado con el de pecho, tandas enroscadas sacadas del repertorio mexicano, improvisaciones a pies juntos, El Juli entre pitones y desafiante cuando estuvo rendido el toro, tres primorosos pases para cuadrar y un cañonazo. La estocada de la tarde. El quite de regalo fue, en el tercero, por chicuelinas casadas con una larga espléndida. La faena, la más imaginativa de las tres, se abrió con estatuarios ajustados, discurrió con fluidez aunque El Juli tuvo que darle al toro oxígeno en pausas menores, y empezó a columpiarse de sorpresa en sorpresa: dos afarolados ligados con uno del desdén en una tanda insólita; toreo enganchado por delante pese a que por la izquierda adelantaba el toro, muletazos codilleros con la diestra que fueron árnica para el fondo del toro y una final de absoluta traca: péndulos resueltos con la dosantina y nuevo péndulo y hasta un tercer péndulo dentro de la propia tanda que concluyó con temerario desplante frontal. Una traca final de toreo por bajo con la diestra. Rotundo. Sólo dos muletazos para igualar y otro cañonazo.

El palco acababa de premiar a Manzanares con una oreja que pareció penalti a favor del equipo de casa: ni la faena ni la estocada ni el capote. Y el mismo palco le negó a El Juli la segunda oreja del tercero, que habría subrayado la brecha que El Juli había desde el arranque abierto en este mano a mano improvisado. Manzanares no se acopló con un cuarto torete abrochado y exánime al que mató, como a los otros dos, a paso de banderillas y perfilándose muy de lejos.

El único toro algo problemático fue el quinto, que, un punto áspero, pegó taponazos con la derecha y acusó una pelea agresiva en el caballo. Escarbador. El Juli le hizo un quite mixto muy logrado: chicuelina, tafallera, farol, caleserina y media, la mejor de la tarde. Brindis al público y honor al brindis porque fue faena de entrega llamativa. De no perdonar ni al toro, que protestaba pero no encontraba presa, ni al rival, que estuvo de pronto contra las cuerdas. De rodillas la apertura de faena en cite de largo, de dominio el toreo con la diestra por abajo y ligado, de gran desparpajo los ataques por la izquierda. Llegó a ponerse de pie la gente, que coreó con óles media faena. De nuevo el palco se enrocó.
El sexto, atacado de kilos pero tan brocho que se tapaba hasta la vista, tuvo por la derecha gran nobleza. Desangelado y falto de ritmo hasta entonces, Manzanares vio el cielo abierto y en dos tandas con la derecha puso la firma de su plástico sentido. No con a otra mano. Raudas salidas de suerte, cierta falta de determinación. Dos orejas: estaba el árbitro decididamente con el torero de la tierra. Cuatro a tres. Engañoso el resultado. El Juli fue el Hércules. Sin comparación.

Colpisa - Barquerito
 

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