Abellán reafirma su gran momento con una oreja con sabor a Puerta Grande
FICHA DEL FESTEJO
Toros
de Gerardo Ortega,
justos de presencia,
sin fuerzas y sin
raza. Corrida muy
apagada y deslucida.
José Antonio
"Morante de la
Puebla":
estocada casi entera
y desprendida
(silencio); y
estocada casi entera
(silencio).
Miguel Abellán:
pinchazo, estocada y
descabello (oreja);
y pinchazo, media y
tres descabellos
(vuelta tras aviso).
Cayetano Rivera:
estocada caída y dos
descabellos
(ovación); y cinco
pinchazos, estocada
y descabello
(silencio tras
aviso).
La plaza tuvo tres
cuartos de entrada
en tarde de lluvia y
bochorno, con agua
en los prolegómenos,
y retrasándose el
comienzo diez
minutos para
acondicionar el
ruedo.
Miguel Abellán
reafirmó el gran
momento que
atraviesa, cortando
una oreja de peso,
aunque se cerró
finalmente la Puerta
Grande por culpa de
la espada, hoy en
Burgos (norte).
ABELLÁN PIDE PASO DE
"FIGURA"
Toro y torero son
elementos
imprescindibles del
espectáculo, y hoy
en Burgos falló el
primero de ellos, en
base a lo cual la
corrida pudo ser una
tremenda decepción.
Y no lo fue gracias
al talante y el
talento de los
toreros, de Abellán
y de Cayetano. Muy
comprometido el
primero, motivado
por sí mismo dado el
momento que
atraviesa en su
carrera, consciente
de que oportunidades
como ésta no se
pueden dejar pasar.
Viene Abellán de
reivindicar su
estandarte en
Madrid, en la última
corrida que toreó
allí, donde hizo lo
mejor con diferencia
de un mes y medio de
toros en Las Ventas
sumados los ciclos
de San Isidro y el
Aniversario.
Triunfador moral en
la primera plaza del
mundo con una sola
vuelta al ruedo por
fallar a espadas.
Se habló mucho y
bien de Abellán,
torero recuperado
por vocación y
oficio, demostrando
que quiere y puede
ocupar un puesto
importante en el
actual escalafón.
Los empresarios
deben contar con él,
y no sólo para
sustituciones como
las de hoy (vino por
el lesionado
Aparicio).
Abellán suplió con
amplio margen las
carencias de sus dos
toros, y fue una
pena que en el
quinto toro no
llegara a matar
bien, dejándose la
Puerta Grande en la
suerte suprema.
Limitada en parte su
primera faena por la
escasez del toro en
todo. Pero quiso
mucho el torero
desde el principio
con dos largas
cambiadas y unos
bonitos lances a la
verónica. En la
apertura de faena,
de rodillas, corrió
la mano como si
estuviera de pie,
con muletazos largos
y rematados por
debajo de la pala
del pitón.
Lástima que se
acabara en seguida
el animal, obligando
a cortar las series
en el segundo o a lo
sumo tercer pase.
Quedó patente, no
obstante, la
seguridad y la
solvencia de un
toreo muy recio y
auténtico. Cortó la
oreja a pesar de un
pinchazo previo a la
estocada y también
con un golpe de
descabello.
Repitió secuencia en
el recibo al quinto
con cinco largas de
rodillas y
recuperada la
vertical con
enjundiosos lances a
pies juntos, muy
jaleado todo desde
el tendido.
Abellán plasmó su
inquietud de estar
otra vez en las
ferias con el
brindis a los
compañeros,
"Morante" y
Cayetano, "figuras"
del momento. Seguro
que les avisó de que
también él quiere
estar en los
carteles de tronío.
Y de seguir así,
estará.
Otra faena de mucha
consistencia técnica
para sacar partido
de un animal frenado
y que aguantaba muy
poco. A las medias
arrancadas, medios
pases, todo muy
limpio y con mucha
suficiencia. En el
arrimón final hubo
tintes de emoción.
Queda dicho que no
rubricó con la
espada, y por tanto
no llegó a la
merecida Puerta
Grande.
Asimismo hay que
hablar bien de
Cayetano, que
también perdió la
salida a hombros en
la suerte suprema.
El menor de los
Rivera Ordóñez tuvo
dos toros de
cansinas embestidas,
vacíos por completo,
y, sin embargo, todo
lo que hizo fue muy
bonito, lances y
pases con firmeza y
mucho sentimiento.
Sus dos trasteos
tuvieron mucho
fundamento en base a
lo que aportó
exclusivamente él,
por técnica y por
arte. Faenas muy
trabajadas y con
personalidad para
terminar yendo
bastante más allá de
los inconvenientes
que tuvieron los
toros, cuya
principal aportación
era limitar
argumentos.
"Morante" en cambio,
sin toros, tampoco
tuvo ánimo, y sus
dos faenas fueron
simples proyectos.
Ligero macheteo por
la cara después de
comprobar de que el
toro que abrió plaza
sólo servía para
protestar,
sacudiéndose los
engaños; y más de lo
mismo frente al
tardo y remiso
cuarto, que para
mayor inconveniente
también reponía las
embestidas. Brevedad
de "Morante" antes
de caer en la
vulgaridad.