Cuatro toros de José Ignacio Charro, bien presentados, mansos y de poco juego a excepción del encastado, aunque desclasado primero. El segundo fue un "remiendo" del Conde de Mayalde, manso y con genio; y el quinto, sobrero del Marqués de Domecq, flojo y deslucido
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Luis Miguel Encabo, silencio y silencio.
Fernando Robleño, ovación y silencio.
Jesús Martínez "Morenito de Aranda", silencio y silencio.
La plaza tuvo media entrada en tarde calurosa.
