CRÓNICA DEL FESTEJO

Cuenca 25 agosto 2010 -

Triunfo grande de Ventura en el cierre de la feria de Cuenca
 

FICHA DEL FESTEJO

Toros de Herederos de Felipe Bartolomé, correctos de presentación, descastados y con poca fuerza. El reservón y brusco quinto, el más complicado.

Andy Cartagena: rejón trasero y descabello (silencio); y dos pinchazos, rejón y nuevo rejón caído (silencio).

Diego Ventura: rejón (dos orejas); y rejón (dos orejas).

Leonardo Hernández, pinchazo y rejón (silencio); y tres pinchazos, echándose el toro (ovación).

La plaza se llenó en tarde calurosa.



 

 

El rejoneador Diego Ventura hizo pleno hoy en el cierre de la feria de Cuenca (centro de España) al conseguir un triunfo grande de cuatro orejas, en el que se vio todas las facetas de su rejoneo, del valor a los "efectos especiales".
 

AS" VENTURA

Cartagena no tuvo ninguna opción con su flojísimo primero, que acusó sobremanera un rejón de castigo muy caído, que, sumado a sus nulas fuerzas, hizo que el animal estuviera constantemente por lo suelos. Faena imposible.

Y lo mismo en el cuarto, otro toro en el límite de todo, al que Cartagena instrumentó una labor fría y sin historia.

Ventura, con otro animal muy blando y sin casta, recurrió a "efectos especiales" para llegar a los tendidos, amén de los consabidos "mordiscos" de su caballo "Morante" en banderillas. Un epílogo con las cortas, dos rosas y el adorno del "teléfono" con el toro moribundo puso los tendidos en pie. Y como funcionó el rejón final a la primera, dos orejas al canto.

En el quinto, mucho mejor Ventura. El toro paradito y muy reservón, cuando se arrancaba lo hacía con "arreones", obligando al jinete a realizar las suertes prácticamente en la cara, a base de aguantar y llegarle al toro mucho.

Los mejores pasajes, montando a "Califa" en banderillas, con quiebros en un palmo de terreno. Labor de dominio, mando y valor, mucho valor. Volvió a matar certero, y paseó el doble trofeo.

Leonardo enceló en corto a su primero con galopes a dos pistas muy emotivos. Arrogancia y valor a partes iguales en banderillas, sobre todo en dos pares por los adentros, muy pegado a tablas, de notable emoción. Bien también en los quiebros y en los pares de poder a poder.

Sin embargo, el final un tanto desigual con las cortas, el pinchazo previo al rejón de muerte final y, sobre todo, el fallo del puntillero, que llegó a levantar al toro, enfrió mucho el ambiente.

Y en el que cerró plaza, volvió a estar a buen nivel Leonardo en todos los tercios, aunque este vez todo se diluyó en la suerte suprema.

EFE

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