La corrida del 15 de agosto en el Puerto de Santa María nos anunciaba una corrida de las denominadas “duras”, para tres jóvenes matadores de la provincia de Cádiz, que con pocos festejos lidiados esta temporada se encontraba ante una papeleta difícil de resolver.
A veces nos parece injusto, el diestro, del Puerto de Santa María, Alejandro Morilla no tuviese mejor oportunidad en esta temporada después de haber triunfado siempre en su tierra, a excepción del pasado año que también tuvo como enemigos ejemplares que no sirvieron para otra cosa que desanimar al torero portuense, pero así es la fiesta. Te anuncian y tienes que torear lo que salga por los chiqueros; y una tras otra lo que fomenta es desilusionar al joven portuense, así le vimos en el Puerto en la corrida desmotivado y sin ilusión; sobretodo al finalizar el espectáculo; y no es para menos.
Abría el cartel Jesuli de Torrecera, que fue el único que toco pelo; cortando una oreja en su primer enemigo, sobretodo por su empeño y esfuerzo en sacar tajada de un toro rajado con pocas posibilidades para el lucimiento. Remato de una estocada certera y le concedieron una oreja.
En su segundo, el mejor ejemplar de la tarde, el diestro estuvo entregado sacando tandas ligadas que llegaron a los tendidos, su esfuerzo y entrega se podía haber premiado con una oreja si no falla con la espada.
El torero de la tierra llegó dispuesto a triunfar, con las ganas y la motivación que siempre le hemos visto; tanto es así que en su primer toro se fue a portagayola; pero la predisposición del torero se encontró con un lote sin posibilidad ninguna para el triunfo. Su primero un toro rajado y con peligro, y el segundo un toro que derrotaba por ambos pitones; ante tal situación lo único que puede hacer el diestro es lo que hizo, defenderse. A medida que avanzaba la tarde y en vista del desarrollo de su actuación Morilla reflejaba la pérdida de ilusión ante la corrida.
Antonio José Blanco realizaba ayer su primer paseíllo de la temporada, algo que se denota en el ruedo máxime cuando delante tienes ejemplares como los de Cebada Gago, que te exigen gran preparación y sobretodo experiencia, con estos ejemplares no sólo es suficiente la voluntad, se requiere de un conocimiento de técnica que difícilmente la pude tener un torero si sus contratos son escasos. Le tocó un lote que sin ser ejemplares, resultaron manejables, pero el de Sanlúcar no consiguió lucimiento.