CRÓNICA DEL FESTEJO

                                                                                                                                                                   

Logroño 20 septiembre 2010 -

Un "Cid" exultante, protagonista de una gran tarde de toros y toreros

FICHA DEL FESTEJO

Toros de "El Pilar", muy bien presentados, serios y con cuajo, de juego al cincuenta por ciento, pues hubo tres y tres. Toros importantes, segundo y tercero; y aunque algo flojo también el sexto; el primero se movió pero sin clase; al cuarto le faltó fondo; y el quinto, el más deslucido.

 

José Antonio "Morante de la Puebla": estocada (oreja); y cuatro pinchazos, bajonazo y descabello (silencio).
 
Diego Urdiales: estocada y siete descabellos (gran ovación tras dos avisos); y pinchazo, estocada y dos descabellos (ovación tras dos avisos).
 
Manuel Jesús "El Cid": estocada (oreja con fuerte petición de la segunda); y estocada y descabello (oreja).

 

En cuadrillas, "Alcalareño" puso un gran par al sexto, saludando montera en mano, e invitando a compartir la ovación a David Saugar. También destacó con "los palos" en el quinto Víctor Hugo Saugar.
La plaza tuvo tres cuartos de entrada en tarde agradable.

Video de la actuación de Morante de la Puebla

LOGROÑO RECLAMA ASCENSO

 

Buena tarde de toros y toreros. Las tres orejas del "marcador" no reflejan ni mucho menos la intensidad de las celebraciones que tuvo la corrida.
Logroño tiene una vieja aspiración para que su plaza sea "de primera", y tardes como la de hoy son las mejores credenciales para ese ascenso.
 
De impecable presencia, los toros de "El Pilar" tuvieron lo que ahora se ha dado en llamar "mucha plaza". Corrida seria, honda y con mucho cuajo. Bien proporcionada y, definitivamente, con trapío. Con esa apariencia que hace exclamar a los banderilleros "¡ozú! al verla en los corrales a la hora del sorteo. El juego, dicho está en la ficha, de lo más variado.
 
De los toreros, mucho y muy bueno. "Morante" cortó una oreja del primero por una faena de fogonazos a la que le faltó continuidad, el mismo defecto que tuvo el toro.
 
"Morante", que en conjunto apechó con el peor lote, no tuvo toro en el cuarto, éste con la cara alta y aplomado. El hombre hizo el intento por los dos pitones, pero sólo para dejar claro que lo que no puede ser no va con él.
 
Sin embargo, "Morante" iba a tener una actuación estelar en la tarde, en su turno de quites en el sexto, al plasmar tres chicuelinas de ensueño, de airoso, lento y ajustado vuelo de capote.
 
Un pasaje que por si mismo daba a la tarde carácter trascendental. Pero el quite iba a tener su correspondiente réplica por parte del espada de turno, "El Cid", que sin pensárselo se fue a plasmar dos lances y media de ahí queda eso. Finalmente se dieron la mano los dos toreros mientras la plaza se venía abajo en el aplauso.
 
Y no fue esto lo único importante del "Cid", sobre cuya figura giró la importancia de la función tomando como referencia sobre todo su vibrante faena al primero de su lote. Un animal bravo como pocos, y en consecuencia muy exigente.
 
Lo importante del "Cid" es que estuvo exacto de principio a fin, desde los majestuosos lances a la verónica en el saludo hasta la estocada final, todo muy despacio y con una enorme precisión.
 
Incansable el toro, repetidor, e inmaculada estética en las suertes del torero, dándole al animal sus ventajas en tiempos y espacios para que aquello resultara lo que se conoce como una lucha auténticamente de poder a poder.
 
A la faena no le faltó de nada, ni le sobró, intercalados salerosos remates entre series, cambios por delante, trincheras, de pecho y hasta un airoso desplante. No se entiende que el presidente se cerrara en banda para no dar la segunda oreja.
 
Y en el sexto, el de los quites, otro recibo a la verónica de mucha enjundia. El toro había llevado mucho con tanto toreo de capa y los dos puyazos que en Logroño son preceptivos. Pero "El Cid" lo administró muy bien.
 
Faena de magisterio, además del encanto y la donosura otra vez en lo fundamental y en los adornos de cierre en las series. Cortó una oreja más, dos en total, sin embargo, el reglamento riojano no contempla que con dos trofeos sueltos se pueda salir hombros. Y eso que "El Cid" había estado para más que una Puerta Grande.
 
El local Urdiales se fue de vacío después de haber toreado también con arrogancia y suficiencia a su enrazado primero. Faena a más desde una tercera tanda por la derecha de exquisito temple y mucha ligazón. Pero el descabello cambió a dos avisos lo que eran dos orejas.
 
El quinto "desarrolló" en la muleta, descompuesto y complicado. Urdiales hizo una porfía larga y de poco poso. EFE

 

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