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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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San Sebastián 20 agosto 2010 - |
"Joselito", aquel gran matador de toros, ahora gran ganadero |
EL TORO EN SU MEJOR EXPRESIÓN
La falta de
costumbre del
toro bravo ha
pillado por
sorpresa a
toreros y
público. El
toro, hoy, en su
mejor expresión.
Sin
exageraciones en
presencia.
Corrida, de los
hierros "El
Tajo" y "La
Reina", de los
que son
propietarios el
que fuera
importante
matador de toros
José Miguel
Arroyo "Joselito"
y su descubridor
y apoderado de
siempre Enrique
Martín Arranz,
pareja de
hechuras, bien
hecha, bajita y
en tipo, seria
por delante, con
desarrolladas y
astifinas
defensas, brava
para los
montados, noble
y al tiempo con
"carbón".
De cinco
embistieron
cuatro -el
primero, el
único que no
humilló-, y de
qué manera.
Segundo y
quinto, haciendo
"el avión", como
se dice en el
argot cuando el
animal planea
inclinando
ligeramente uno
de los dos
pitones al
seguir los
engaños por
abajo.
Y los toreros
han estado nada
más que "por
allí", que es
frase también de
la jerga que da
a entender que
ninguno estuvo a
la altura de las
circunstancias.
Con mayor
fortuna Barrera,
a la postre
cortó una oreja
de sus dos
buenos toros. "Fandi",
que cargó
previamente con
el lunar de la
tarde, el
deslucido astado
de "La Campana",
terminaría
llevándose
también una
oreja en el
sexto por una
faena sólo
bullanguera.
Mientras, Rivera
Ordóñez, el
ahora llamado "Paquirri",
ni eso.
El público
aplaudió los
arrastres con
igual entusiasmo
que viene
haciéndolo todos
los días con
todos los toros
sean de
cualquier clase
y condición,
mansos, con
genio,
"rajados",
ásperos o
sencillamente
inválidos.
En San Sebastián
se va a ver
sobre todo al
torero, y la
"deferencia" de
los aplausos
para los
arrastres no
significa que al
toro se le tenga
en cuenta. Son
ovaciones
mecánicas.
Hoy hubo una
oportunidad para
valorar en su
verdadera
dimensión la
importancia del
toro, y para
ello haber
pedido la
vuelta, como
ejemplos claros,
del segundo o el
quinto, para uno
de los dos, o
para los dos.
Pero nadie dijo
ni mu.
Gran toro el
segundo,
corniveleto, de
bonita alzada,
al que Barrera
saludó con
notables
verónicas.
Bravura en los
dos encuentros
con el caballo.
Y enorme brío en
la muleta,
"empujándola"
por abajo y
repitiendo
incansablemente.
Barrera lo toreó
bien, pero
escaso. Las
series demasiado
cortas. El toro
pedía más, mucho
más. Y cuando
entraba Barrera
a matar todavía
tenía el animal
una faena más.
Otro toro de
categoría, el
quinto, tuvo
ritmo,
extraordinaria
clase y muy buen
son. Y segunda
faena de Barrera
justita de todo,
por no decir que
en ocasiones se
vio el hombre
desbordado. Pero
hubo oreja, que
al fin y al cabo
era lo que
parecía
interesar a la
gente.
"Fandi" no pasó
de sus
acostumbradas
"acrobacias" con
capote y
banderillas en
el de "La
Campana" que
hizo tercero,
toro aplomado,
que se
desentendió
enseguida de la
pelea.
El sexto fue el
contrapunto. De
nuevo la
bravura. Todo un
espectáculo, el
animal con el
hocico
arrastras, en
largos viajes de
ida y vuelta,
"El Fandi" no
sabía cómo ni
por dónde
atacar. Faena de
mucha polvareda
y escaso poso
que no justificó
tampoco el
trofeo.
A "Paquirri" le
cabe la disculpa
de que el
primero de
corrida se movió
con genio,
rebrincado,
embistiendo con
todo. No era
fácil ahormarlo,
y aunque quiso
el torero, no
pudo. El cuarto
humilló menos,
pero embistiendo
también. La
faena de "Paquirri"
fue tan larga
como anodina.
EFE
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