CRÓNICA DEL FESTEJO

Sevilla 15 agosto 2010 -  

Luis Mariscal herido muy grave
 

FICHA DEL FESTEJO

La Maestranza. Corrida de toros con motivo de la festividad de la Virgen de los Reyes. Menos de media plaza

Toros de Peñajara, desiguales de presentación, altos, feos de hechuras, cornalones, flojos y sin clase. Se dejaron segundo y cuarto.

Luis Vilches, de verde y oro. Palmas y oreja.
Salvador Cortés, de caldera y azabache. Oreja y saludos.
Javier Cortés, de teja y oro. Silencio y palmas.

Parte médico de Luis Mariscal:
"Presenta cinco heridas en cara anterior, lateral interna y posterior del muslo izquierdo con hemorragia arterial y venosa activas y cuadro de shock. Se procede bajo anestesia general a la intervención encontrando una herida que desde la cara lateral interna y en una trayectoria de 25 cm saliendo en la cara anterior por debajo de la ingle; otra trayectoria que hacia abajo rompe músculos sartorio, vasto interno del cuadriceps y fibras del biceps femoral llegando hasta el fémur y en una extensión de 20 cm llegando hasta la cara lateral interna de la rodilla y rompiendo la arteria femoral superficial y vena femoral a nivel del anillo de Hunter. Otro trayectoria hacia atrás en una extensión de 10 cm y otra hacia delante y afuera de unos 15 cm que sale por la cara lateral externa del muslo. Presenta herida inciso-contusa con hematoma en región frontoparietal izquierda que se sutura. Se procede a las anastomosis de la arteria y de la vena, esta última con injerto de safena de la misma pierna. Se transfunde sueros, expansores de plasma, cinco unidades de concentrados de hematies y heparina sistémica. Cierre de planos musculares y aponeuróticos y piel y colocación de varios drenajes".
 
Pronóstico: Muy grave, que le impide continuar la lidia siendo hospitalizado. Fdo. Dr. Octavio Mulet Zayas

 

Cogida de Luis Mariscal - Foto Sevillataurina

 

Salvador Cortés y Luis Vilches han paseado una oreja tras mostrase firmes y decididos con deslucidos toros de Peñajara, en una noche marcada por el grave percance del banderillero Luis Mariscal. Javier Cortés, con el peor lote, mostró ganas e inseguridad.   
 

stá hecho un torero en la brega y con las banderillas. Clavó de forma admirable el primer par al cornalón y astifino quinto, y quiso cerrar el tercio con un más difícil todavía al dejar los palos por derecho. Allí se quedó, entre las dos afiladas dagas tras hacer la suerte con auténtica verdad. Y lo prendió por el interior del muslo izquierdo, y lo mantuvo colgado durantes angustiosos segundos mientras el pitón destrozaba músculos y arrancaba venas y arterias. Lo soltó y lo volvió a empitonar en una de las cogidas más aparatosas vistas en esta plaza. Dejando un impresionante reguero de sangre, Luis Mariscal, fue llevado a la enfermería e intervenido durante más de cuatro horas y media.

     Con la conmoción generalizada en la plaza Salvador Cortés se dispuso a finiquitar su tarde con un nuevo triunfo. El soso y descastado quinto toro de Peñajara no le dio opciones, y pese a su asentada firmeza no pudo levantar una faena que se le vino abajo en el toreo de izquierda. Antes, paseó una benévola oreja del segundo, noble aunque feo y mal hecho,  tras gustarse con la capa y realizar un trasteo con momentos de temple y notable ligazón. Tuvo más reposo al final de faena, hasta conseguir con solvencia la profundidad en el pase que tanto buscó. En cualquier caso, su gente le volvió a echar una mano y le pidió la oreja con insistencia tras estocada desprendida.

     Lo importante es que Luis Vilches mató al cuarto y le arrancó la oreja tras realizar un admirable esfuerzo durante una faena con altibajos en la que supo solventar las complicaciones del manso y flojo toro de Rufino Martín. Luis abordó la lidia con seriedad, con rigor, con decisión, con enormes ganas y a viva voz, para llegar al epílogo del trasteo encontrado el detalle, al fin, para emocionar: dos largos muletazos diestros tuvieron la profundidad y el estilo del toreo del utrerano. Tras la estocada le sacaron los pañuelos suficientes para que el usía pudiera sacar el suyo.

     Al primero, sin clase en sus mansas embestidas, lo toreó de capa de forma vibrante para dejar sin firma después una faena demasiado intermitente y basada en el esfuerzo y la disposición. El espadazo fue infame.

     A Javier Cortés le vino grande la noche, y aunque decidido se mostró inseguro y falto de oficio. Valga como excusa los complicados toros que le tocaron en suerte -descompuesto y rajado el tercero y muy brusco el sexto- de una corrida  grande de hechuras, destartalada, mansa, floja y de escasa casta. Mató mal a su primero y  finiquitó con prontitud al sext

   

 

Manuel Viera

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