PERFECTA COMUNIÓN Saldívar tuvo en primer lugar el novillo más deslucido del envío por manso y flojo. El mexicano instrumentó una faena al hilo de las tablas que no llegó a tomar vuelo, y que contó con el viento como dificultad añadida.
Y todo lo contrario en el cuarto. Un gran novillo de Javier Molina, noble, con mucha clase y movilidad. Saldívar lanceó pausado y con gusto a la verónica. Y en la muleta, toreo parsimonioso, templado y elegante, aprovechando a la perfección las embestidas del novillo en el inicio por el lado derecho.
Todo ligado, por abajo y muy limpio. Perfecta comunión entre novillo y novillero. Pero lo mejor llegó al natural, muy acoplado el mexicano, con muletazos hondos y al ralentí. Un final con detalles muy a modo, dio paso a una estocada fulminante, sin puntilla. Dos orejas de ley para Saldívar y merecida vuelta al ruedo póstuma para el novillo.
"El Melenas" consiguió momentos de cierto interés toreando por el lado derecho a su primero, en un trasteo en el que al conjunto le faltó poso y reposo.
Con el quinto evidenció falta de recursos y, sobre todo, de capacidad frente a un novillo al que masacraron en varas -hasta tres veces entró en el caballo-, y con el que "El Melenas" no supo que hacer en ningún momento. Faena vulgar y sin ningún contenido.
El debutante Chover se mostró muy animoso con su primer novillo, al que recibió a "portagayola", banderilleó con desigualdades y muleteó con mucha voluntad, pero sin acierto en la suerte suprema.
Y en el que cerró plaza, Chover volvió a estar tesonero en una labor en la que se notó su escaso rodaje. Puso ganas y poco más.
Además estuvo mal con los aceros.
Al final, el mexicano Saldívar fue aupado a hombros, y en la foto de la Puerta Grande, también estuvo el mayoral de la ganadería. EFE