Lo más importante de la tarde lo realizó El Juli frente al cuarto, del cual aprovechó las boyantes embestidas a lo largo de una faena muy ligada por ambos pitones que culminó en unos redondos por naturales que hicieron rugir la plaza. Mató de un estoconazo y cortó justamente dos orejas.
El primero de El Juli, manso y descastado, sólo le permitió lidiar.
Frente al gran tercero, Luis Bolívar tuvo el mérito de aguantar las fuertes embestidas, aunque dejo la impresión de no haber cuajado del todo la bravura de su oponente. Mató recibiendo, lo que justificó la concesión de la secunda oreja. El sexto, otro buen toro de Cuvillo, se lastimó en dos vueltas de campanas y la faena no pudo tomar vuelo.
El lote de Sebastian Castella fue el más deslucido, con un primero encastado pero algo descompuesto, y un secundo bronco que nunca rompió hacía adelante. Cortó la oreja del primero después de una faena bien construida, pero no pudo redondear frente al quinto. EFE