CRÓNICA DEL FESTEJO

                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

Castellon 10 Marzo 2010 -

Fuerza de Luque, listeza de Pinar

FICHA DEL FESTEJO

Castellón. 4ª de feria. Menos de media plaza. Soleado y frío.
Seis toros de Fuente Ymbro (Ricardo Gallardo). Corrida de hechuras y conducta desiguales. Los dos últimos, sueltos y huidos, de muy pobre nota. Bondadoso un apagado primero; el segundo fue el mejor pero se rajó al cabo; manejables un tercero grandón y un cuarto bajito de raza.

Alejandro Talavante, de azul pavo y oro, silencio en los dos.

Daniel Luque, de siena y oro, dos orejas y silencio.

Rubén Pinar, de púrpura y oro, una oreja y saludo

 


Daniel Luque - Foto Efe

 

Corrida de Fuente Ymbro muy desigual. Las dos orejas del mejor toro de la tarde, premio largo para Luque. Talavante, más firme que afortunado, y mal con la espada

Un picotazo tomó el toro de Fuente Ymbro que rompió plaza y con eso bastó. La cresta hirsuta, afilado el hocico, bizco y astifino, negro, ni grande ni chico. Muy dócil, noble, fijo en el engaño. Pero con la fuerza mínima y ni un gramo más. Versión ecléctica de Talavante: un par de cosas de la tauromaquia de José Tomás, otras tantas de la de El Juli y hasta una imitación de Perera. Con la izquierda, algún apunte de la propia prosa también. Al hilo del pitón Talavante, como si ahí fuera a resistir el toro más que encañonado propiamente. Un desarme inoportuno. La acción, en los medios. Fue perdiendo gas la cosa de lance en lance. Cuatro pinchazos sin pasar, una estocada.

Colorado ojo de perdiz, rechoncho y bajito, el segundo fuenteymbro iba a ser el toro de la corrida. Alegre, pronto. Sólo que sefue abriendo un poco más y otro poco luego, y otro poquito después y, si no corta a tiempo Daniel Luque, la cosa acaba en bandera blanca y rendición en tablas. Luque atacó desde el comienzo: nueve, diez, once lances de salida, ganando terreno, desde la raya primera al mismo platillo. Bien volado el capote, buena la colocación algo forzados los lances, seguro el empeño. Una lidia farragosa, demasiados capotazos innecesarios. Después de una vara buena, todavía un quite por chicuelinas rematado con larga campera y personal, de rico acento. Como el toro servía,

 Luque brindó a la gente. Honor al quite: una faena resuelta y segura, por una
 mano, por la otra, tandas de cuatro y cinco, dobles cambiados en los remates, tapado el toro casi siempre, descargada la suerte a veces pero al toro le convenía la inercia carrilera. Circulares de ida y vuelta. Lineal la faena: de sumar y sumar. Ninguna duda, ningún error, un reloj. Una estocada ladeada.
Alto, acaballado, colorado, el tercero de corrida olisqueó de salida –¡no sería buscando agua...!-, se fue corrido al caballo de pica y convirtió en caótico un puyazo de bravucón. Un monosabio nervioso estuvo a punto de provocar un estropicio y la cogida de Manuel Montoya, que estaba lidiando. Y bregando con el toro, el caballo y el monosabio. Los tres a la vez. Corrido tomó un segundo puyazo ese torote. Rubén Pintar toreó de capa a pies juntos con fácil soltura. Media de remate de un quite fue de calidad. La querencia del toro eran las tablas. Metía la cara, pero no repetía si no lo engañaban. Lo supo engañar el torero de Tobarra. Listeza. Y tablas de torero puesto. Algo machacona la faena, porque la pelea estuvo resuelta enseguida. Cuando cortó el toro viaje, Rubén tuvo que asirse al lomo más de una vez. Un pinchazo, una entera caída. Suficiencia.


La noticia de la feria: hizo menos frío de lo previsto. Predicciones de cuatro grados. Se anduvo en torno a los diez. Talavante no le tomó la medida al cuarto, que, estrecho de sienes, bizco y aliradito, enseñaba las puntas a las gradas más que al torero. Muchos lances de Talavante. Ninguno bueno. Y un trasteo en los medios cargado de buenas intenciones pero frustrado enseguida. El toro, muy flojito, sacó bondad por la mano izquierda. Sin empujar apenas. No le dio el aire para más. Al menor tirón, protestaba punteando y desencuadernándose. Dos o tres muletazos distinguidos. Metisaca y estocada delantera. Silencio.


Los dos últimos fueron toros de pobre nota. Sin fijeza un quinto chorreado en verdugo que, suelto del caballo y dolido en banderillas, campó por libre buscando puerta por donde escapar. No dio Luque con la fórmula de sujetar a tan alocado conductor. Una buena tanda de castigo a última hora. Con eso habría bastado. Y antes. Una estocada trasera, de gran oficio, y un descabello a lo Barrera. Frenado, escarbador, las manos por delante en señal de resistencia, el sexto, de buenas hechuras –amplio, ligeramente ensillado, bien armado-, salió rana: medias embestidas regañadas y hasta inciertas. Cero en ritmo y entrega. Manso estilo. En corto, encima Rubén Pinar para someter del toro la parte más quejosa. En sordina la faena. De torero capaz. Más la habilidad que el riesgo. Mucha habilidad.

 

Colpisa-Barquerito

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